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miércoles, 25 de enero de 2012

Carl Andre y el minimalismo


Equivalent VIII en exposición
Escultor estadounidense, nacido el 16 de septiembre de 1935.
Una fuerte influencia de Brancusi y de Stella, con el que comparte taller; le lleva hacia 1958 a una escultura sin zócalo y sin intervención sobre el material. Es uno de los nombres claves del arte minimal, un arte frío y reduccionista que marca el panorama artístico americano de finales de los años cincuenta. A partir de entonces utiliza siempre el material tal y como lo produce la industria (ladrillos, troncos de madera, placas de metal, bloques de cementos sintético, etc). Su trabajo en la red ferroviaria de Pensilvania (1960-64), donde utiliza unidades estandarizadas e intercambiables, se ve reflejado en los "Element series" (1960), en los que se combinan elementos idénticos superpuestos o yuxtapuestos cuyo desarrollo en el espacio define el lugar donde se ubican. Al principio levanta pirámides y a partir de 1956 sus piezas se desarrollan horizontalmente sobre el suelo y utiliza un proceso repetitivo y sistemático siempre en relación con el espacio circundante. Unas veces reune ordenadamente módulos parejos y delgados a ras de suelo que dan origen a una especie de alfombras rectangulares y cuadradas, a largos caminos o a construcciones en esquina. "La función de la escultura - afirma Carl Andre en 1965- es apoderarse del espacio y ocuparlo".
En 1965 expone por primera vez de forma individual en la Galería Tibor de Nagy. Su obra fue incluida en la Documenta IV y en la Documenta VII, en Kassel. Trabajó con objetos idénticos producidos en serie con los que componía la obra según un sistema de módulos matemáticos, reflejando la repetición de unidades, como vagones y coches cama en un ferrocarril. En 1972 la Tate Gallery adquirió la obra Equivalente VIII (1966, más tarde destruida y rehecha en 1969), que consiste en una serie de 120 ladrillos dispuestos en un rectángulo sobre el suelo del museo y que habrían de provocar, cuatro años más tarde, una encendida polémica en la prensa. Andre trabajó con una gran diversidad de materiales, incluidas las placas de metal y de madera.
En 1966 realiza las "Floor series", consistentes en placas metálicas reunidas en cuadriláteros de poco espesor que terminan integrándose en el piso hasta que desaparecen del campo visual del espectador.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Donald Judd (Missouri, 1928 - Texas, 1994)

Donald Judd (Missouri, 1928 - Texas, 1994) estudió Filosofía e Historia del Arte en Columbia y pintura en la Art Students League de Nueva York. Hastiado del expresionismo abstracto dominante e insatisfecho con la bidimensionalidad pictórica, orientó su actividad a la creación de espacios reales y “objetos específicos” con materiales no artísticos. La reivindicación de la simplicidad por parte de Judd, en su obra y en importantes escritos (colaboró en Arts Magazine y Art News), y de otros artistas desembocó en la formulación del arte minimal, fundamental en la plástica de los 60 y 70, del que fue uno de los principales adelantados y su más certero teórico.En la década de los sesenta, el trabajo y los escritos de Donald Judd determinaron una generación de artistas comprometidos con un uso rigurosamente abstracto de nuevos materiales, del color y del espacio. Como a la mayoría de sus colegas, a Judd no le complacían las implicaciones reductoras de la etiqueta “minimalista”, con la que fueron catalogados. él se refería a sus propias obras, y a las de otros artistas americanos como Frank Stella, Dan Flavin y Carl Andre, como “objetos específicos”, expresión que dio también título a su más conocido ensayo, publicado en 1965.
En respuesta a quienes calificaban su obra de simplista y aburrida, Judd escribió: “Si los cambios en arte se comparan mirando hacia atrás, siempre parece haber una reducción”. Al tiempo que rechazaba los gestos personalizados de los expresionistas abstractos, el complejo equilibrio compositivo del arte abstracto anterior y cualquier forma de ilusionismo, Judd utilizó nuevos materiales y aplicó una concepción muy amplia de la planitud y la vibración del color, hasta un punto nunca antes visto en la escultura. El fino sentido de la escala en Judd fue uno de sus principales atributos: en armonía con el cuerpo del espectador, sus estructuras en forma de cajas debían ser experimentadas tanto quinestética como visualmente. Las superficies suaves y los interiores huecos de las cajas articulan el espacio, no lo desplazan. Realizó sus obras más tardías, y más grandes, pensando en espacios arquitectónicos de altos techos o en paisajes abiertos. A pesar de que durante un tiempo se consideraron austeras, las obras de Judd parecen hoy celebrar el potencial expresivo del color, especialmente en contraste con la predominancia del acero o el bronce sin pintar en la escultura precedente o con la triste grisalla de los artistas conceptuales que le siguieron. Como pintor que había sido, Judd continuó empleando el color en sus obras tridimensionales, pintando sus primeras estructuras de madera conglomerada con óleo rojo cadmio y utilizando plexiglás coloreado ya en 1963. A lo largo de su carrera, experimentó tanto con la adición de color, a través de la aplicación de pintura, como con los colores inherentes a varios materiales.
Sus primeras obras fueron pinturas, después se inclino a la escultura utilizando materiales como el hormigón, madera, plexiglás, metales, etc. En sus obras busco la autonomía y la claridad de los objetos. Judd fue visto como defensor de la escultura y el arte no objetivo-racional. En sus obras siempre afirma su propósito estético, muchas de sus obras se encuentran en galerías importantes, como son el Whitney, el Guggenheim, el Hirshhorn, el Instituto de Arte de Chicago, entre muchos más. Judd vivió sus últimos años en Texas desde 1972 y hasta el día de su muerte. Actualmente existe “Judd Foundation’s” la cual tiene como misión preservar su trabajo y facilitar el acceso al publico.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Arte y escándalo en el Museo del Prao (Gial Bernini)

El Museo del Hermitage, de San Petersburgo, tendrá una presencia sobresaliente durante los próximos meses en el Prado. El 8 de noviembre se inaugura una magna exposición que, bajo el título 'El Hermitage en El Prado', reúne cerca de 180 obras procedentes de la colección del prestigioso museo ruso. La muestra permanecerá abierta hasta el 25 de marzo de 2012, entre las que se encuentra la obra "El éstasis de Santa Teresa" de Gian Bernini.-
Gian Lorenzo Bernini era la gran superestrella de Roma en el siglo XVII. Era tan célebre por sus esculturas como por sus innumerables escarceos sexuales.
Él no se avergonzaba de su fama de promiscuo y así lo reflejaba en su arte. Por eso, cuando el cardenal Cornaro le encargó una escultura de Santa Teresa de Ávila para decorar la iglesia de Santa María de la Victoria, en Roma, Bernini decidió montar el escándalo.


Detalle de la obra final en mármol
de "El Éstasis de Santa Teresa",
Bernini, 1647
La obra representa a la Santa en uno de sus famosos momentos de éxtasis, en los que, según ella relataba, entraba en estado de trance para conversar directamente con Dios. Pero el artista va más allá del sentimiento religioso. La mujer aparece tumbada boca arriba, completamente entregada y con un gesto de absoluto placer.
En realidad Bernini había representado a una monja en pleno orgasmo. Y para dejarlo bien claro colocó junto a Santa Teresa a un ángel que, según desde donde miremos, parece apuntar con su flecha directamente a los genitales de la mujer.

Detalle de la obra final en mármol
con el ángel apuntando su flecha


El escándalo fue inmenso pero al cardenal que la pagó debió de gustarle porque se hizo enterrar justo debajo de ella.
La escultura que se puede ver estos días en el Prado procedente del Hermitage es un modelo en terracota, mucho más pequeño que el original, con el que Bernini practicó antes de hacer la obra final en mármol. La pieza ha perdido la flecha, pero mantiene intacto el rostro de la religiosa, el retrato de un orgasmo que dura ya más de 350 años.