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viernes, 15 de julio de 2016

David Hockney y su mundo ‘antiselfies’


En plena era del selfie que inunda de imágenes las redes sociales, David Hockney ha decidido regresar al retrato pictórico convencido de que la cámara no puede transmitir la misma e intensa emoción. El artista británico (Bradford, Inglaterra, 1937), cuya obra ha venido experimentando en los últimos años con las nuevas tecnologías, despliega ahora en la Royal Academy londinense una colección de cuadros a modo de reflexión sobre uno de los géneros más tradicionales y sobre nuestras percepciones sobre el valor del retrato en el siglo XXI.
“Los famosos (celebrities) están hechos para la fotografía. Y yo no retrato a famosos sino a mis amigos”, ha explicado Hockney sobre ese desfile de familiares, amigos, ex parejas y estrechos colaboradores por su estudio de Los Ángeles para posar ante uno de los grandes artistas británicos vivos. De su mano ha regresado a los acrílicos después de dos décadas de experimentar con el iPhone y el iPad, aunque nunca dejara de lado los óleos y acuarelas.
La exposición 82 Retratos y Una Naturaleza Muerta, fruto del trabajo de los dos últimos dos años y medio, quizá sorprenda a algunos seguidores de un artista tan reconocido como popular. O a quienes en 2012 acudían en masa a su anterior muestra de paisajes de su Yorkshire natal, una de las más exitosas de la historia de la misma Royal Academy, con 600.000 entradas vendidas. Porque la propuesta recoge una galería de personajes poco o nada conocidos para el gran público, cada uno de ellos sentado en la misma silla y ante el mismo fondo bicolor, en una sucesion de lienzos que presentan idéntico formato (121,9 x 91,4 centímetros).
“En estos tiempos de autorretratos interminables y sin sentido (la obsesion por el selfie) es interesante lo poco que sabemos de nosotros mismos”, ha subrayado una de las modelos de Hockney y comisaria de la muestra, Edith Devaney, sobre la exploración psicológica que busca el autor en sus cuadros. Concebidos como un cuerpo único de trabajo, su ejecución respondió a una ceremonia cronometrada: todos los protagonistas, desde la madre y hermanos del pintor hasta el arquitecto Frank Gehry, pasando por el hijo pequeño de unos amigos, fueron invitados a posar durante tres días, en intensas sesiones que Hockney describe como “veinte horas de exposición” en un irónico comentario sobre la fotografía. La naturaleza muerta del título es una banqueta cubierta de frutas que ejecutó cuando uno de los convocados no llegó a la cita.
La tensión en las manos del marchante de arte y galerista Larry Gagosian denotan la impaciencia mientras Hockney perfilaba su retrato al carboncillo antes de iluminarlo con los vivos colores del acrílico. La pose extremadamente formal del hijo de 11 años de la artista Tacita Dean, Rufus, ataviado con el chaleco y la corbata típicos de los colegiales británicos, contrasta con los pantalones color rosa y corbata roja de lunares del sonriente cómico australiano Barry Humphries. Modelos jovenes con vestidos mínimos y zapatos de plataforma se exhiben junto a la seriedad del filántropo y coleccionista lord Jacob Rotschild, a todas luces demasiado alto para la silla.
Todos ellos integran el círculo más íntimo del artista y le arroparon en un momento de crisis personal y creativa. Hace tres años, y cuando ya llevaba una década reinstalado en su casa-estudio de Bradford tras la larga etapa de las piscinas luminosas de Los Ángeles, su asistente Dominc Elliott murió tras ingerir lejía en pleno éxtasis de drogas. El Hockney destrozado que decidió volver a California se fijó un día en la pose de aflicción de otro de sus colaboradores, Jean-Pierre Gonçalves, a quien acabó pintando reclinado hacia adelante, la cabeza escondida entre las manos.
Aquel episodio fue el germen de un proyecto que devuelve a Hockney a uno de los géneros que más le han interesado durante su prolífica producción, junto al de los paisajes. Mujeres y hombres, jóvenes y viejos, relajados o rígidos, sus personajes son también un reflejo de cómo nos vestimos hoy (apenas hay alguna corbata) y, sobre todo, de cómo nos mostramos a nosotros mismos. En un mercado dominado por el arte conceptual, las instalaciones, el performance o el vídeo, el artista que fuera pionero en el uso de las herramientas digitales reivindica ahora que el selfie no mató a la estrella de la pintura.
Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2016/07/01/actualidad/1467373890_560985.html

martes, 17 de enero de 2012

Entrevista 4:David Hockney critica a Damien Hirst

El pintor inglés David Hockney ha desatado una intensa polémica en el panorama artístico británico al lanzar un duro ataque contra el artista Damien Hirst, al que le critica por utilizar asistentes y no realizar él mismo sus obras.
En el cartel de la próxima exposición del pintor de 74 años, que se inaugura el 17 de enero en la Royal Academy of Arts de Londres, una frase reza: "Todos estos trabajos están hechos por el artista, personalmente".
Una cita que, según reconoció Hockney en una entrevista publicada este martes en la revista 'Radio Times', alude directamente al polémico y multimillonario Hirst, conocido por sus esculturas de animales diseccionados y por su calavera de diamantes, vendida por 50 millones de libras (unos 60 millones de euros).
Durante la entrevista, el pintor considerado uno de los artistas británicos más influyentes del siglo XX, asiente cuando es preguntado si la cita del póster se refiere a Hirst y contesta: "Es un pequeño insulto a los artesanos, habilidosos artesanos". Hockney, conocido por sus pinturas satíricas y su obra gráfica, es de una de las figuras más representativas del 'pop art'.
Hirst, a quien el museo Tate Modern de Londres le dedicará una retrospectiva a partir de abril, no ha contestado a los ataques de Hockney, pero siempre ha defendido su opción de utilizar asistentes para que pinten, por ejemplo, sus famosos cuadros de círculos de colores, de los que ha firmado unos 1.400.
En 2007, haciendo alusión a esas obras que ha hecho todos los colores y tamaños posibles dijo: "Cuando vendo uno, uso el dinero para pagar a gente que haga más. Ellos lo hacen mejor que yo. Yo me aburro, me vuelvo impaciente".
Hirst, que con 46 años es uno de los artistas vivos más cotizados y polémicos, forma parte del movimiento artístico conocido como Young British Artists, que se formó en los años noventa en la escuela Goldsmisth de Londres, donde prima lo conceptual y la capacidad de promoción de los artistas.
"Yo solía insistir en la escuela de arte que puedes enseñar las técnicas, pero no puedes enseñar la poesía. Pero ahora intentan enseñar la poseía y no la técnica", añadió en la entrevista Hockney, que ahora vive en el norte de Inglaterra tras décadas en California (Estados Unidos).
El comentario de David Hockney, que fue galardonado el 1 de enero con la Orden del Mérito por parte de la reina Isabel II, ha abierto el eterno debate entre el arte conceptual y la técnica y ha enfrentado a dos de los artistas más importantes del panorama artístico mundial.
En el periódico 'The Independent', el artista multimedia Michael Petry criticó el ataque de Hockney y explicó que se pude decir que esa no es la manera en la que uno quiere trabajar, pero "no es necesario tirarnos piedras los unos contra los otros". Petry, autor del libro 'The Art of Not Making' ('El arte de no hacerlo') sobre el uso de asistentes por parte de artistas, considera que los comentarios de Hockney "pretenden borrar un siglo entero de arte contemporáneo".

viernes, 4 de noviembre de 2011

David Hockney y sus piscinas

Hollywood swimming pool 1964
David Hockney nació en 1937 en Bradford (Inglaterra). Entre 1953 y 1957 estudió en el Bradford School of Art. Como objetor de conciencia paso su servicio militar trabajando en un hospital hasta 1959. De 1959 a 1962 estudió en el Royal College of Art de Londres. Allí conoció a R.B.Kitaj y a otros fundadores del Pop Art Inglés, y estudió las pinturas de los expresionistas abstractos americanos. A partir de 1960 comenzó a exhibir sus pinturas en las exposiciones para jóvenes Contemporáneos de la Galería RBA de Londres.En esa época lee las obras completas de Walt Whitman. En 1961 visita New York por primera vez. Da clases en el Maidstone College of Art en 1962. En 1963 viaja a Egipto y a Los Angeles, donde conoce a Henry Geldzarhler, a Andy Warhol y a Dennis Hopper. En esta época realiza su primer cuadro sobre duchas (showers). Entre 1963 y 1964 da clases en la Universidad de Lowa. En 1964 se traslada a vivir a Los Angeles , donde pinta su primer libro de piscinas (swimmming-pool) y realiza sus primeras Polaroids. En 1967 viaja a Italia y a Francia y en 1968 a Alemania e Irlanda. En 1970 se realiza una retrospectiva de su obra en Londres, que posteriormente se muestra en Hanover y Rotterdam. Entre 1973 y 1975 vive en París. Una exposición de sus obras se lleva a cabo en esta ciudad en 1974 en el Musée des Atrs Décoratifs. En 1975 diseñó los decorados para la ópera de Igor Stravinsky "The Rake´s Progress". En 1976 regresa a Los Angeles y trabaja intensamente con fotografías. En 1978 diseña los decorados para la öpera "La flauta mágica" de Mozart, obra representada en el Glynderbourner Festival, y en 1980 desarrolla un programa para la Metropolitan Opera con obras de Satie, Poulenc, Ravel, y stravinsky. En 1981 viaja a China, viaje del que escribe un diario (China Diary), publicado posteriormente por la editorial Americana Thames and Hudson. Ha realizado cubiertas para las revista Vogue en 1984 y 1985.Es considerado mundialmente como uno de los pintores más representativos del Pop Art. Sus obras se encuentran en los museos de arte contemporáneo en los más prestigiosos del mundo.