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lunes, 9 de octubre de 2017

Dalí y Duchamp, amigos y juntos en una exposición en Londres

Resultado de imagen para Dalí y DuchampFueron dos gigantes artísticos del siglo XX; sobre el papel personalidades radicalmente diferentes que sin embargo entablaron y mantuvieron hasta el final un diálogo nutrido del común desafío a las convenciones de su tiempo sobre el arte y la vida. La estrecha relación entre Salvador Dalí (1904-89) y Marcel Duchamp (1887-1968) es el punto de partida de una exposición de la londinense Royal Academy que confronta obras icónicas de ambos para explorar los vínculos estéticos, filosóficos y personales entre el desbordante genio de Cadaqués y el padre del arte conceptual.
Bajo el escueto título Dalí/Duchamp, (o Duchamp/Dalí, en el diseño de su cartel que se puede invertir) la producción de esos dos talentos creativos e irreverentes se despliega en ocho decenas de cuadros y esculturas firmadas por el artista catalán en su apogeo o en los pioneros readymades de Duchamp, obras ejecutadas con productos manufacturados que tuvieron una influencia esencial en el arte contemporáneo; en dibujos, fotografías, filmes y correspondencia que atestiguan la amistad, colaboración y admiración mútua.
Una postal remitida por Duchamp al joven Dalí (les separaban 17 años) anuncia en 1933 el inicio de una amistad que se consolidó a raíz de la inmediata y primera visita del artista francés al pueblo pesquero de Cadaqués, en el nordeste de Catalunya. Ambos ya se habían tanteado antes en el marco del grupo de los Surrealistas, pero sellaron un contacto permanente tras la decisión del artista francés de alquilar cada verano un apartamento a diez minutos a pie de la casa de Dalí en Portlligat . Fue fiel a la cita desde finales de los 50´hasta su muerte, un periodo de intercambios en el que esa imparable máquina de ideas que fue Duchamp influyó en las deconstrucciones dalinianas de la belleza estética, al tiempo que él mismo se rendía ante las transgresiones y espíritu iconoclasta de su colega catalán.
El carácter egocéntrico y exhibicionista de un Dalí que iría disfrazándose bajo sucesivas máscaras, frente al talante más cerebral y sutil de Duchamp, tuvo uno de sus puntos de encuentro en esa combinación entre el humor y el escepticismo con la que despreciaban cualquier límite y tabú. La primera sala de la muestra, articulada en tres secciones temáticas, explora dos identidades dispares pero con similares trayectorias de juventud a la hora de experimentar a través de diferentes estilos plasmados en una colección de lienzos, entre los que destacan El rey y la reina rodeados de desnudos veloces (Duchamp, 1912) o Los primeros días de la primavera (Dalí, 1929). Con el tiempo también serían cómplices en su cuestionamiento del papel del artista a partir de sus personas públicas. Dalí retoma en 1953 la célebre Mona Lisa a la que Duchamp cambió de género estámpandole bigote y perilla, y lo hace permitiendo que el fotógrafo Philippe Halsman inserte su foto en un retrato de la Gioconda a manos llenas de monedas de oro (una peineta a André Breton que lo expulsó del grupo de surrealistas por su codicia).
Integra el material gráfico expuesto en la sede del museo de Piccadilly una serie de fotografías en los que los dos protagonistas y la compañera y musa de Dalí, Gala, están de picnic en el Cap de Creus en 1933. La escena despertó las “perversiones nutritivas” de Dalí, el apetito por el sexo y la comida descrito con palabras y bosquejos en un manuscrito prestado por la fundación del artista en Figueres. Los dos amigos compartían una fascinación por el erotismo que impregna las explícitas pinturas, dibujos y esculturas de la sección dedicada al cuerpo -al voyeursimo y el placer carnal como motor de nuevas expresiones artísticas- y al objeto. El teléfono-langosta daliniano, con la connotación erótica de los genitales del crustáceo sobre el auricular, se exhibe en una enorme vitrina acompañado del urinario (La Fuente) que hace justo un siglo Duchamp osó exponer como obra de arte en un museo de Nueva York, cambiando el rumbo del arte.
El óleo sobre vidrio La novia desnudada por sus solteros (Duchamp) y el Cristo de San Juan de la Cruz, del extraordinario Dalí pintor, son piezas estelares en el último tramo de la exposición consagrado a los trabajos que juegan con la perspectiva y las ambigüedades de la percepción. Fue otra de las obsesiones compartidas por Salvador Dalí y Marcel Duchamp, compadres en la vida, el arte y en sus largas partidas de ajedrez, cuya insospechada relación protagoniza una de las grandes propuestas de la temporada londinse hasta el 3 de enero.
Fuente: https://elpais.com/cultura/2017/10/04/actualidad/1507102109_676477.html

jueves, 29 de diciembre de 2016

Patrón fractal, Dalí y el parkinson en sus cuadros

Resultado de imagen para Dali parkinson
Cada pintor tiene su especial forma de pintar, de aplicar el pincel sobre el lienzo, una especie de huella que identifica sus cuadros. Un estudio con miles de obras de varios pintores contemporáneos muestra ahora que los cambios en este patrón podría servir para detectar la aparición de enfermedades neurodegenerativas años antes de que se produzca el diagnóstico médico.
A finales del siglo pasado, la revista Nature publicaba un estudio que demostraba la naturaleza fractal de la obra de Jackson Pollock. Por debajo del aparente caos de cada uno de sus cuadros había una estructura de geometría irregular que se repetía a diferentes escalas. Pocos años después, el análisis fractal se usaba por primera vez para determinar la autenticidad de varias obras atribuidas al pintor estadounidense. ¿Por qué no usar los fractales también para detectar cambios en la forma de pintar provocados por la enfermedad?
Es lo que han hecho un grupo de investigadores británicos. Han aplicado el análisis fractal a 2.092 cuadros de siete grandes pintores de arte contemporáneo, desde Claude Monet, padre del impresionismo, hasta Picasso, pasando por Willem De Kooning o el surrealista Salvador Dalí. Aunque no se trate de fractales tan evidentes como el de un helecho o el brécol romanesco, sus obras esconden patrones fractales.
"En el arte, cada pincelada individual se auto replica por todo el cuadro creando la forma, el espacio y el patrón", dice la psicóloga de la Universidad de Liverpool y coautora de este estudio, Alex Forsythe. "Como si fuera la letra del artista, pero una letra que también requiere movimientos fractales de los dedos, las manos, los brazos y, en ocasiones, de todo el cuerpo. Hemos visto que el ritmo de estos patrones fractales queda atrapado para la eternidad en los cuadros, casi como una huella genética", añade.
Estos patrones son, dice Forsythe, permanentes y van allí donde el estilo del pintor le lleve: "Picasso, por ejemplo, fue un gran experimentador y cambiaba con frecuencia su estilo artístico, pero la dimensión fractal de sus trabajos permaneció estable a lo largo de toda su vida". La estabilidad fractal que detectaron en Picasso, también la han comprobado en Chagall y en Monet. Los tres murieron de viejos, pintando hasta sus últimas días y con sus habilidades cognitivas intactas.
Sin embargo, los otros cuatro pintores que estudiaron sí presentan cambios en la dimensión fractal de su obra (ver gráfico), cambios que para los autores de esta investigación, publicada en Neuropsychology, estarían relacionados con las enfermedades que asolaron su vejez, el párkinson (en el caso de Dalí y el indio canadiense Norval Morrisseau) o el alzhéimer (De Kooning y el pintor abstracto James Brooks).
"Hemos encontrado grandes cantidades de contenido fractal en los primeros trabajos de artistas que acabaron teniendo problemas neurológicos", comenta la psicóloga británica, que vuelve a poner el ejemplo de Dalí: "Se pueden ver áreas de evidente contenido fractal en muchos de los primeros trabajos de Dalí, donde el artista usaba sus pinceladas para crear el agua, el cielo y las montañas, pero también en la curvatura de los relojes blandos [La persistencia de la memoria, pintado en 1931]. Si ampliamos la imagen, podemos ver el contenido fractal en la naturaleza repetitiva de las pinceladas".
Los autores del estudio plantean que Dalí trabajó dentro de lo que ellos llaman rango normal de su dimensión fractal hasta pasados los 50 años, cuando algo empezó a cambiar. "Los trabajos posteriores, como Retrato de mi hermano muerto, que pintó más de 30 años después [que el cuadro de los relojes], tienen zonas con repetición de patrones pero la mayor parte de su contenido ya no es fractal. Por ejemplo, áreas de puntos circulares que no son fractales, sino que siguen principios geométricos", explica Forsythe. El canadiense Norval Morrisseau presenta el mismo patrón.
"Sospecho que en la fase final de la enfermedad de Parkinson, el artista tendría dificultades para controlar el pincel y tener la delicadeza necesaria para crear contenido fractal. Pero estos cambios se pueden apreciar ya a mediados de la carrera de ambos artistas, posiblemente antes de que percibieran cualquier deterioro neurológico", asegura la investigadora británica.
En el caso del alzhéimer, los patrones de Brooks y De Kooning son similares entre sí pero diferentes de los demás. De Kooning, famoso por su grotesca serie de cuadros de mujeres, siguió pintando después de que le diagnosticaran el mal de Alzheimer, pero el contenido fractal de sus obras se redujo drásticamente desde mediana edad. Sin embargo, en los tres pintores que murieron con su mente inalterada, no aparece ninguno de estos patrones. De hecho, la dimensión fractal se enriquece a medida que envejecen.
"Esta investigación es interesante por su intento de usar un método cuantitativo, objetivo, como los fractales", opina el neurólogo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Álvaro Sánchez. "También tiene todo el sentido la relación entre cambios en la obra y el avance de la enfermedad, pero la muestra es muy pequeña", añade.
Otro problema es el posible sesgo que pueda producirse en el hecho de que los cuatro pintores enfermos ya habían sido diagnosticados antes de estudiar la dimensión fractal de sus obras. Lo ideal habría sido al revés, usar los cuadros para diagnosticar la aparición de la enfermedad. En eso trabaja Sánchez, en la detección precoz del párkinson usando la forma de teclear como estos psicólogos han usado la forma de pintar.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/12/29/ciencia/1482994309_233792.html

lunes, 17 de agosto de 2015

Disney y Dali exponen!!!

El destino los unió y Destino, el cortometraje que nunca terminaron, estuvo a punto de separarlos para siempre. La fascinación por la creatividad y el incipiente mundo de la infografía cruzó los caminos de dos iconos del siglo XX. Walt Disney y Salvador Dalí eran la noche y el día en sus planteamientos y en su personalidad, pero se admiraron y mantuvieron el contacto hasta que la muerte los separó.

La exposición Disney y Dalí, arquitectos de la imaginación, abierta hasta el 3 de enero próximo en el Museo Familiar de Walt Disney, en San Francisco, desvela cómo fue su relación, de profunda amistad y admiración artística, que comenzó con una carta de Disney pidiéndole al artista un autógrafo para un ejemplar de su biografía. En la siguiente, lo invitó a conocer sus estudios en Los Ángeles. Tras el cortejo epistolar y varias visitas del catalán a los platós en la Costa Oeste, previo paso por San Francisco para verse con Hitchcock (con el que colaboró en el sueño de Recuerda, de 1945), Dalí y Disney concretaron verse después de que el pintor pasase unos días con los hermanos Marx.
El artista catalán llevaba tiempo inmerso en el surrealismo. La colaboración con el cine de Buñuel y su contacto con los poetas franceses le habían despertado el apetito por las nuevas técnicas de animación. Disney, tras unos primeros éxitos de taquilla, buscó perfeccionar la profundidad de campo con nuevos instrumentos ideados por él mismo. Blancanieves fue la primera película multiplano; también su primer largometraje. Creó el equivalente a la cadena de montaje de Ford en el mundo de la animación: toda una nave de amanuenses dando color en acetatos.
La primera cita de ambos fue tan solo una charla; en la segunda ya hablaron de Destino. La siguiente vez, Dalí se quedó varias semanas en Los Ángeles y se pensó en el guion. Ahí llegó la primera divergencia. Mientras que el estadounidense lo veía como un clásico “chico conoce chica”, Dalí lo definió ante los medios como una lucha de equilibrios, fuerzas y atracciones que a los ojos del dibujante no eran tales. Disney le ofreció a Dalí no solo su equipo, sino a su mano derecha, su dibujante predilecto, John Hench.
Poco antes de conocerse, el animador había tomado a lo más granado de su estudio para hacer un tour por América Latina, buscando inspiración. La gira duró solo seis semanas y cambió la visión de los argumentos. De ahí, nacieron Saludos amigos y Los tres caballeros. A Dalí se le pidió que, de cuando en cuando, se prestase a encuentros y debates con los creativos de la casa. Para entonces, Hench se había convertido en su máximo admirador y discípulo.
Tras su colaboración, se cambiaron por completo los escenarios y, sobre todo, potenció la influencia surrealista. La Cenicienta (1950), Alicia en el país de las maravillas(1951) y Peter Pan (1953) no se entienden sin esta relación. “Ni Dumbo, con sus elefantes psicodélicos”, insiste Ted Nicolau, comisario de la muestra.

Curiosidades

Por el pabellón, dividido en dos plantas, se siguen ambas líneas temporales, en las que se descubren los hitos de vidas paralelas y entrelazadas. En total, más de 150 esbozos de ambos artistas, carteles, lienzos, curiosidades, como el que ocuparan cada uno la portada de la revista Time con un año de diferencia.
Pasaron tres años y Destino, que se suponía un corto sencillo, nunca estaba listo. La paciencia y las cuentas del mecenas comenzaban a desgastarse. Cada día eran nuevos los recursos que quería añadir el catalán. Al padre de Mickey Mouse le terminó por desesperar su incipiente obsesión por los deportes de Estados Unidos, especialmente por las poses de los jugadores de béisbol. El proyecto quedó olvidado en un cajón y la relación entre ambos se enfrió.
Fue de nuevo Disney el que le escribió, demandando un autógrafo en un Macbeth ilustrado por el de Cadaqués. Dalí contestó con el autógrafo y una plumilla con un Quijote cabalgando cabizbajo, una pista y una mano tendida. Bastó para reactivar los lazos. En 1957, el matrimonio Disney pasó unos días en Cadaqués. Compartieron historias sobre su afición a la pesca y discutieron planes para hacer una película basada en el personaje de Cervantes. Ese sueño nunca se materializó, aunque Dalí llegó a mandar una nota de prensa.
Disney murió en 1966. El pintor, tres años menor, falleció en 1989. Destino estuvo en el limbo hasta que Hench, con la espina clavada, convenció a Roy Disney, sobrino del creador y su sucesor a los mandos de la empresa, para retomar el proyecto. El corto fue nominado a los Oscar en 2003 como mejor pieza de animación y se paseó por festivales internacionales. Un año después, Hench murió con la misión cumplida.
El director de cine de terror y fantástico Ted Nicolau ha sido el encargado de hacer realidad esta exposición, una idea que se fraguó en 2007, cuando se reeditó Fantasía en DVD. “La película bebe mucho de esta relación. Vimos que la intrahistoria era fenomenal. Se podía seguir perfectamente la colaboración personal y la estrecha amistad que tuvieron a través de Destino, así que incluimos un documental y el propio corto”.
Pixar, el estudio ideado por John Lasseter y Steve Jobs para renovar por completo el género de animación, es hoy propiedad del imperio cuya cara más visible es Mickey Mouse. “Habría sido la herramienta perfecta para los sueños de Dalí; todo el potencial y expresividad de los nuevos tiempos con su imaginación. Un Destino con el poder de Pixar sería el sueño de Dalí”, fantasea el comisario.
La muestra, generosa, inmersiva, rica en detalles —organizada por la Fundación Dalí y el Museo Familiar de Disney— ilustra con aplicación móvil incluida (esto es Silicon Valley) esa relación de amistad, subrayando los perfiles que unieron a ambos y que el Museo Nacional Reina Sofía también apuntó en la gran exposición que dedicó a Dalí en 2013 y en otra muestra del Museo Dalí de Figueres en 2010. La muestra de San Francisco se desmontará en enero para recalar en la americana San Petersburgo, en Florida, en el Museo Dalí de esa ciudad.
Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2015/08/13/actualidad/1439495755_793752.html

jueves, 21 de febrero de 2013

martes, 20 de noviembre de 2012

Salvador Dalí y su definición del surrealismo

Salvador Dalí: "El surrealismo es la instantánea fotografía en color de una irracionalidad concreta".
Nació en 1904 en el pueblo de Figueras. Las circunstancias de la muerte de su hermano Salvador, antes de que él naciera, influirán en la forma en que sus padres cuidarán de él, proyectando dosis suplementarias de afecto que contribuyeron a forjar una personalidad egocéntrica y extravagante; pero también que se vea a sí mismo como el fantasma del hermano muerto, familiarizándose desde pequeño con una idea que marcará toda su producción artística: la muerte.
Ya desde niño comenzó a demostrar una gran condición para la pintura, en 1917 realiza algunas obras "domésticas" como por ejemplo La Abuela Ana Cosiendo. Con 18 años se inscribe en la escuela de Bellas Artes de Madrid, de donde acabaría siendo expulsado, y traba amistad con otros jóvenes de la época como Luis Buñuel, que más tarde se convertiría en uno de los más grandes cineastas que diera España y Federico García Lorca, también uno de los escritores más populares de ese país.
Luego de un breve paso por el cubismo, de moda en la época debido al auge de Picasso, Dalí se vuelca hacia las nuevas tendencias que por ese entonces estaban representadas por el Surrealismo, al que se une definitivamente en 1929 en la gran Ciudad Luz, en París.
Muchos autores coinciden en señalar que Dalí tenía un particular interés por las prácticas surrealistas mucho antes de unirse al movimiento. En 1922 ya había leído La Interpretación de los Sueños, de Freud, y al menos desde 1926, su pintura ya tenía incorporados materiales que provenían de sus propias experiencias oníricas.
Por su parte el Surrealismo surge a principios de los años veinte de un grupo de poetas, capitaneado por André Breton, fuertemente influenciados por las ideas freudianas. Los sueños y los deseos son el material favorito de los surrealistas, quienes además tenían ideas políticas sobre una sociedad nueva, como casi todos los movimientos de este tipo que florecieron en la década.
Una vez dentro del movimiento, Dalí se convirtió en el surrealista más radicalizado, intentando avanzar continuamente en los métodos, e incluso propuso objetivar y sistematizar el delirio, mediante su método "paranoico-crítico" que desarrollará en forma escrita durante la década del treinta. En síntesis lo que propone este método es una vía para que el artista sistematice y tome propiedad de sus propias obsesiones y deseos para organizarlos como material artístico.
Hacia fines de la década del veinte y principios del treinta tres grandes cambios marcarían la producción futura del pintor: la ruptura con el surrealismo y la relación con Gala, quien lo acompañara por el resto de sus días, y la separación de su padre.
La producción de Dalí fue especialmente próspera durante la década del treinta, y mientras se mantuvo dentro del movimiento surrealista. La mayoría de los temas que desarrollaría durante toda su vida, surgen en esta época. Así aparecen los relojes derretidos en La persistencia de la memoria de 1931, las figuras dobles en El hombre invisible de 1929-1933, y los alimentos y organismos en putrefacción, como en El espectro del sex-appeal de 1934. Los elementos blandos tiene una significación especial para el pintor ya que representan aquellas cosas que pueden ser digeridas, en el sentido de comprendidas. A ellas se oponen las cosas duras, inalcanzables para el conocimiento.
Con el fin de la década termina también la relación con su padre. El alejamiento durará veinte años, la pelea se produjo cuando en una exposición parisina Dalí colocó debajo de una cromolitografía la inscripción "a veces escupo por placer sobre el retrato de mi madre".
Casi al mismo tiempo el pintor conoce a Galia, quien todavía estaba casada con el poeta Paul Eluard. Galia poco a poco se convierte en su compañera, modelo y musa inspiradora, su relación con Dalí durará hasta 1982 cuando muere llevándose consigo lo mejor del pintor ampurdanés.
En 1939 Dalí es oficialmente expulsado del movimiento surrealista por Bretón y sus seguidores. Los motivos de su expulsión parecen determinados por un excesivo recelo del resto de los integrantes hacia el talento y la popularidad de Dalí que va en aumento. Por esos años Dalí ya contaba con una gran aceptación en Estados Unidos y Europa, la prensa de ambos centros artísticos lo recibió con los brazos abiertos, con su extravagancia e ironía ocupaba sendos espacios en las publicaciones locales.
Expulsado del surrealismo oficial se acerca a la tradición pictórica, pero sin abandonar las temáticas y los procedimientos del método paranóico-crítico, desarrollado en su etapa anterior. Así, ya instalado en Portlligat con Galia, comienza a trabajar la temática religiosa y se interesa por los recientes descubrimientos de la física nuclear. Luego de la segunda guerra mundial su producción se expande a la escenografía, el diseño de joyas y la holografía. También durante toda su vida colaboró con el director español Luis Buñuel en muchas de sus películas como Un perro andaluz, Minotaure o El surrealismo al servicio de la revolución.
En 1982 lo sorprende la muerte de Galia, sus últimos años los dedicó a la revisión de la obra de los grandes maestros como Velázquez y Miguel Angel. Finalmente cuando murió en 1989, ya había logrado vencer las resistencias que se enfrentaron a su renovador estilo
Fuente: página 124 "La revolución del arte moderno", Hans Sedlmayr

sábado, 3 de septiembre de 2011

Salvador Dali (1904/89) La persistencia de la memoria

Óleo sobre lienzo, 24,1 x 33 cm.
Nueva York,, TheMuseum ofModern Art, donación anónima. Purchase. 162.1934
La persistencia de la memoria (La persistance de la mémoire) es una obra que reúne muchas características de la pintura de Salvador Dalí. Como en tantos cuadros suyos, el fondo es la bahía rocosa de Port Lligat. Retenidas por una extensa llanura, aparecen yuxtapuestos elementos diferentes que provocan el asombro del espectador tanto por su heterogeneidad como por su singular aspecto.
El retrato del pintor, que aparece en primer plano, se asimila a un caracol arrastrándose por el suelo, cuyo cuerpo se pierde en la oscura arena como huella de color. Tres de los relojes de oro y plata representados en primer plano son blandos, se adaptan al cuerpo del caracol y cuelgan de la rama de un árbol sin hojas y del borde del resalto de una pared. El único reloj que parece conservar su consistencia normal está pintado en rojo y es devorado por las hormigas reunidas a su alrededor.
En el cuadro de Dalí no se cuestionan sólo la materialidad de lo representado, su color y su congruencia; también los signos del tiempo -el verdadero tema del cuadro- experimentan un cambio profundo, difícilmente comprensible desde el punto de vista racional. El tiempo fugitivo, que asimismo tiene su expresión simbólica en el cuerpo del caracol en disolución, autorretrato del pintor, no se refleja sólo en el avance de las manecillas, sino en la fusión de los relojes. A su vez, el reloj rojo invadido de hormigas es como una señal de alarma que llama la atención sobre la muerte, lo mismo que el esqueleto de árbol de la parte izquierda del cuadro. ¿Se relacionan estos signos de muerte con la cabeza sin vida tendida en el suelo y el cuerpo en disolución del pintor? ¿Refleja la angustia mortal inconsciente o representa La persistencia de la memoria que le paraliza?
En La vida secreta de Salvador Dalí, donde el artista habla extensamente sobre la realización de este cuadro, no admite de ninguna manera su posible contenido simbólico, confirmando una vez más su afirmación de que él mismo no llegaba a descubrir el sentido enigmático de sus obras, su contenido inconsciente. «Al terminar la cena tomamos un camembert muy blando -explica Dalí- y, cuando se marcharon todos, me quedé largo rato en la mesa, pensando en los problemas filosóficos de lo "superblando" que el queso me planteaba. Me levanté para ir a mi estudio, donde encendí la luz para dar una última mirada, como tengo por costumbre, al cuadro que estaba pintando. Esta pintura representaba un paisaje cercano a Port Lligat, cuyas rocas estaban iluminadas por un transparente y melancólico crepúsculo; en el primer término había un olivo con las ramas cortadas y sin hojas. Sabía que la atmósfera que había logrado crear con este paisaje había de servir de marco a alguna idea, a alguna sorprendente imagen; pero no tenía ni idea de cuál sería. Me disponía a apagar la luz, cuando instantáneamente "vi" la solución: dos relojes blandos, uno de ellos colgando lastimosamente de las ramas del olivo. Aunque me atormentaba un terrible dolor de cabeza, preparé afanosamente mi paleta y me puse a trabajar.» . http://www.historiadelarte.us/pintores/surrealismo/surrealismo-salvador-dali-persistencia-del-deseo-relojes-blandos.html
Fuente:

martes, 21 de diciembre de 2010

Las obras escultóricas de Salvador Dalí

Salvador Dalí fue el más brillante artista español del Siglo XX. Poseedor de una personalidad multifacético, victima de alucinaciones y delirios, la obra de Salvador Dalí representa estas características sumadas a su gran cultura.
Nació en Figueras en 1904 y tuvo una vida marcada por el arte. Hablar de Dalí como escultor puede parecer extraño, sabido es que lo suyo era la pintura, pero su afán por el dinero lo llevó a convertirse en escultor por contrato, si bien ya había tenido contactos con el arte escultórico.
Luego de contar con una obra pictórica de importancia y cuando su inspiración había mermado sus dos consejeros (quines se ocupaban de comercializar su obra) organizaron la creación de esculturas basadas en los motivos surrealistas de sus obras.
Dalí no intervenía en lo más mínimo en esas esculturas, pero se sabe que en la década de los años 70’ creo 44 esculturas originales que le había encargado su amigo y empresario Isidro Clot.
Se cree que este sería el único conjunto de piezas escultóricas que Salvador Dalí habría ejecutado sin la ayuda de artesanos. Pero también se cree que habría tenido participación en otras obras. Lo seguro es que las 44 obras de Clot fueron forjadas por sus propias manos.
Las esculturas en la obra de Salvador Dalí
Isidro Clot, como hemos dicho, encargó el conjunto de obras a Dalí y éstas terminaron representando uno de los mejores conjuntos del periodo creativo final del artista.
La escultura ha sido una constante durante toda la vida de Salvador Dalí, sus obras pictóricas así lo demuestran.
En las esculturas para Isidro Clot, Dalí utilizó la técnica del vaciado en bronce. Esta tradicional técnica que se basa en el rechazo del tallado directo y se dedica a modelar la figura original en cera es la más antigua que se conoce y lo ubica dentro del grupo de escultores modeladores.
Se cree que estas pequeñas esculturas Dalí las trabajo en la estación veraniega y al mediodía, lo cual le permitía aprovechar el efecto del calor sobre la cera y lograr un moldeado más fácil y detallado.
En las esculturas de Dalí se puede observar una notable cultura artística, donde sobresalen las referencias simbólicas, literarias y mitológicas.
La obra de Salvador Dalí en la escultura
Entre las mejores obras de Salvador Dalí dentro del arte escultórico destacamos:
• "Mujer desnuda subiendo la escalera. Homenaje a Marcel Duchamp" 1973. Bronce. 55 x 32'5 x 37'5 cm.
Con esta obra Dalí expresa su admiración y ofrece un homenaje al artista Marcel Duchamos.
• Tritón alado (1973)
• Cristo de San Juan de la Cruz (1974)
• Toreador alucinógeno (1977)
• Cabeza de Venus otorrinológica (1964)
• Ángel surrealista (1983)
• Ángel cubista (1983)
Fuente: http://www.swingalia.com/escultura/las-obras-escultoricas-de-salvador-dali.php

viernes, 6 de agosto de 2010

El bigote de Dalí en un avión de Delta Airlines


La compañía aérea norteamericana Delta Airlines ha querido tributar un homenaje al universal pintor español Salvador Dalí, con motivo de la inauguración de una exposición en el High Museum of Art de Atlanta, dedicada al genio de Cadaqués. Para conmemorar el inicio de esta exposición, la firma Delta Airlines ha pintado el fuselaje de uno de sus aviones con el característico bigote del artista del Ampurdán. Así, ahora un Boeing 757 de Delta Airlines luce un enorme bigote en recuerdo de Salvador Dalí mientras surca los cielos de EE.UU.
La exposición de Dalí que va a celebrarse en Atlanta abrirá sus puertas el próximo 7 de agosto para cerrar tras las navidades, el 9 de enero de 2011.
Cabe pensar que un detalle de esta magnitud hubiera complacido en sobremanera a Salvador Dalí, tan amigo de ciertas demostraciones que, para unos eran excentricidades y para otros obras de arte dignas del mayor reconocimiento.
Ahí queda pues, el bigote de Salvador Dalí decorando un Boeing 757 de Delta Airlines
Fuente: http://blog.mirayvuela.com/el-bigote-de-dali-en-un-avion-de-delta-airlines/