domingo, 10 de enero de 2016

Marcel Barbeau, Montreal abstract expressionist artist, dead at 90

One of the last living artists to sign a manifesto decrying the Catholic Church's hold on Quebec culture has died.
Marcel Barbeau, an influential painter and sculptor, died on Saturday, Jan. 2 at the age of 90, with a paintbrush in his hand.
Barbeau is known as a pioneer of abstract art in Canada and one of the early members of a group of Montreal artists who broke with tradition and the Catholic Church by signing onto the Refus global manifesto, which argued for greater freedom of expression and a more open education system.
The 1948 document was also signed by artists such as Paul-Emile Borduas, Jean-Paul Riopelle and Françoise Sullivan.
Sullivan was herself a dancer and painter at the time and is still painting today. She remembers Barbeau as a leader in the movement.
"He often shared a studio with Jean-Paul Riopelle and Jean-Paul Mousseau and they worked very hard towards this sort of painting that had never been done before and I think that Marcel really was the first to do an all-over painting," Sullivan said in an interview.
"It means that the image is not central with maybe a blank space around.
"This way of approaching painting was different. It was more instinctive. This is what the abstract expressionists in New York did, but it was done a few years after it was done here in Montreal."
According to Sullivan, the new painting style wasn't well received by their mentor, Borduas, but "Riopelle soon approached painting in the same way."  

Watershed moment

Sullivan says the group was interested in opening up Quebec society to the world, which at the time was run by the heavy handed premier Maurice Duplessis. Schools were run by the Catholic Church.
"This was a social approach to life," Sullivan said of the group's philosophy.
"We thought that education was keeping us closed in and it should be opened up to the world. There were a lot of wrongs during the Duplessis period and we wanted to go over that and it says make place for love, for magic and for our natural instincts to be free."
Montreal Museum of Fine Arts curator Ann Grace says those early paintings by Barbeau were mostly destroyed by his mentor Borduas.
Barbeau described them as "Jackson Pollock-style paintings," which she said were in fact "quite revolutionary."

Barbeau and optical art

Grace says Barbeau's work is most significant in his early automatist period in the 1940s and then again when he turned to abstract optical art, often referred to as Op art, in the 1960s.
"He has an important contribution in the 1960s as an Op art artist where finally I think we can say that Montreal artists were really on the forefront of what was happening in the avant-garde art scene," she said.
Marcel Barbeau Two Eggs Well Done

Barbeau left Canada in the 60s and 70 and spent much of his life in Paris, New York and California, returning to Montreal in 2008.
His work is found in many collections in Canada, the U.S. and Europe.  
He was made Officer of the Order of Canada in 1995 and received Quebec's highest recognition for an artist, the Prix Paul-Émile Borduas, in 2013 as well as the Governor General's Award in Visual Arts the same year.

Family ties

Barbeau's daughter, Manon, made a documentary about the children of the Refus global, Les enfants du refus global, criticizing the extent to which the artists abandoned their parental responsibilities in their devotion to their art.
But she says her father always kept in touch with her and as a teen she wrote often to him for advice.
Manon Barbeau says toward the end of his life her father suffered from Parkinson's disease and could no longer speak nor walk. But he continued to paint.
"His paintings were very colourful," she said. 
"It was not the hard edge of some of his earlier paintings and he had an assistant who opened his paints for him. He even went to Omer des Serres in a wheelchair to buy new brushes recently."
Barbeau says she gave her father a paintbrush because he wanted to die with a paintbrush in his hand, like legend says was the case with Renoir and Chagall.  
Marcel Barbeau's funeral will take place at the Cemetery on Mount Royal on Jan. 25.
Fuente: http://www.cbc.ca/news/canada/montreal/marcel-barbeau-abstract-expressionist-1.3388580

domingo, 3 de enero de 2016

"La châpelle de Notre-Dame de Grâce, Honfleur" de Monet subasta en China

cuadroFinalizando el 2015 un cuadro de Claude Monet, "La châpelle de Notre-Dame de Grâce, Honfleur" ("La capilla de Nuestra Señora de la Gracia, en Honfleur"), de 1864, se ha convertido en la pintura más cara subastada en China, al ser vendida por 20,7 millones de yuanes (2,9 millones de euros, 3,2 millones de dólares).
Según informó la agencia oficial Xinhua, esta fue la más cara de las piezas vendidas este fin de semana durante una subasta de la firma local Xiling Yinshe en la ciudad de Hangzhou, capital de la provincia oriental de Zhejiang, cuna del sector privado chino y hogar de muchos potenciales compradores.

El precio alcanzado por esta pintura del impresionista francés, que, en una composición muy moderna, muestra una arboleda y sólo la parte de la torre y el pórtico de acceso a la mencionada capilla, bajo la luz de un día gris de Normandía, sobrepasa al de otras grandes subastas celebradas en China recientemente.
Fuente: http://www.expreso.com.pe/cultural/un-monet-es-subastado-en-china/

jueves, 24 de diciembre de 2015

Ghetto Biennal y el arte popular

Mas de 60 artistas Haitianos y extranjeros participan en la cuarta edición de Ghetto Biennal, una iniciativa de Atis Rezistans (Artistas en Resistencia), que reúne a músicos y pintores de los barrios pobres de Puerto Príncipe, que promueven el arte local para proyectar una imagen positiva de Haití.
Haiti es muy conocida en el mundo por su arte y pinturas. Sin embargo, Atis Rezistans representa su faceta mas auténtica, utilizando en la mayoría de sus creaciones, desechos o productos de reciclaje, según explicaron, en declaraciones a Efe, algunos de los artistas participantes.
Romain Evel, de 45 años, es un artista veterano y miembro fundador de Atis Rezistans que ha participado en varias exposiciones internacionales en Alemania, Francia y Suecia.
“Transformamos basura en arte popular, es una manera de expresarnos culturalmente y políticamente. Atis Rezistans refleja la realidad del País y su cultura popular”, señaló.
Laura Heyman es una artista americana, participante en la exposición Ghetto Biennale “al lado de artistas Haitianos. Es una oportunidad para conectar con otros artistas y aprender de las diferentes maneras de crear y comunicar”, apuntó por su parte.
EXPONEN LOS SOBREVIVIENTES DEL TERREMOTO
En la muestra también expone Louis Kervens, un joven de 17 años, quien sobrevivió al terremoto de 2010, que destruyó su casa. “Desde el terremoto, el arte es mi vida. A través de él puedo crear y expresarme. Aquí en los barrios pobres de Haití, se habla mucho de miseria, pero somos más. El arte nos permite demostrar que somos potentes”, dijo.
En el centro de Puerto Príncipe, en un barrio vulnerable, los artistas presentan música, pintura y diferentes realizaciones plásticas auténticas.
A pesar de su falta de recursos, los artistas de Atis Rezistans demuestran el talento y el poder de la creación para vender al mundo lo mejor de los barrios de Haití.
La iniciativa Atis Rezistans nace en la Grand Rue, avenida principal que discurre de norte a sur por el centro de Puerto Príncipe, y cuyo extremo sur es un área que tradicionalmente ha producido pequeñas artesanías para el mercado turístico, que es cada vez más exiguo.

Su trabajo hace referencia a su patrimonio cultural común de frica y Haití, y a un ambiente de depósito de chatarra make-do, el reciclaje de supervivencia y la actividad artística en la que han crecido y evolucionado.
Fuente: http://www.laprensa.com.ni/2015/12/20/cultura/1957568-1957568

sábado, 21 de noviembre de 2015

Greg Guillemin, y que hacen los superhéroes en sus tiempos libres

Si te da curiosidad de saber qué es lo que hace Batman o Spider-Man y otros superhéroes en su tiempo libre, Greg Guillemin te lo dice en su libro Secret Life Of Heroes.
El autor ha dedicado gran parte de su vida a los superhéroes, pero ahora lo hace en la manera en que pocos de nosotros los conocemos. Guillemin elaboró ilustraciones de populares personajes como Superman, Hulk o Gatúbela en sus ratos libres, algo así como si el mismo Guillemin fuera un paparazzi y los captara en la calle, comiendo, haciendo otras actividades como lavarse los dientes, preparando un porro, bebiendo cerveza, etcétera. Justo lo que DC y Marvel Comics nunca publicarían, Guillemin lo hace en las páginas de este libro.
Actualmente Secret Life Of Heroes está en Kickstarter para reunir fondos y llegar a producirse en serie. Aún puedes unirte y contribuir para tener tu propia copia.
Fuente:http://www.lifeboxset.com/2015/superheroes-libro/

jueves, 27 de agosto de 2015

Cildo Meireles, una entrevista espectacular!!!

Cildo Meireles es una de las figuras más importantes en la crítica al Modernismo que tuvo lugar en Brasil y en América del Sur durante la segunda mitad del siglo XX. El artista ha redefinido el arte conceptual desde finales de los años 60 a partir de la ampliación de la experiencia sensorial del espectador, el cual es parte activa de muchos de sus trabajos. En sus instalaciones y esculturas se ofrecen ambientes particularmente ricos en cuanto a la percepción del tiempo y del espacio.
Meireles hace uso crítico de sistemas ideológicos y económicos como base de una permanente interpretación crítica, huyendo a toda costa de lo panfletario, como cuenta en esta entrevista con motivo de su actual exposición en el Palacio de Velázquez de Madrid, organizada por el Museo Reina Sofía. Para esta ocasión, se han reproducido varias de sus instalaciones más relevantes, algunas de las cuales nunca se han mostrado con anterioridad, como Amerikkka (1991-2013), y se exhiben, como núcleo de la curaduría de João FernandesAbajur (1997-2010), presentada en la Bienal de Sao Paulo de 2010 y ahora vista por primera vez en Europa, Olvido (1987-89) y Marulho (1991-97). La muestra, que reúne más de cien obras, incluye también los trabajos inéditos Pares Impares (2012-13) y Esfera Invisible (2012-13).
Carolina Castro.: Poco antes de visitar tu exposición en Madrid he estado en Londres, donde vi una exposición sobre el dinero en el British Museum. Entre las obras expuestas había unas monedas de 1 centavo que en 1900 las mujeres habían intervenido con la sentencia WOMEN VOTE y habían puesto a circular como monedas comunes. Pensando en estas mujeres y en tu trabajo de Inserción en circuitos ideológicos, el proyecto de las botellas de Coca-Cola, hay algo que me llama la atención y es la sutileza del gesto de intervenir estos objetos que posiblemente pasan desapercibidos entre los muchos otros que circulan en el mundo ¿Cuál es el objetivo de tu proyecto? ¿Es la invisibilidad parte del mensaje?
Cildo Meireles: Tengo una amiga historiadora brasileña que me contó que en la época de Pinochet en Chile la gente comenzó a escribir los billetes con mensajes contra la dictadura. Creo que es una estrategia que se puede dar espontáneamente, de la misma manera en que yo lo he hecho. Claro que hay circuitos mayores y menores, por ejemplo los billetes tienen una circulación mayor que las botellas de Coca-Cola. De manera que para mi el proyecto Coca-Cola siempre fue una especie de metáfora de los billetes porque uno funciona dentro de una macro estructura industrial y el otro dentro de una macro estructura institucional –los billetes-, pero con las botellas yo podía hablar de eso públicamente, en cambio con los billetes no; en aquel momento (1970-76), eso me daba problemas. Ahora veo que es un trabajo que muestra cierta discreción, se camufla y puede existir sin mayores pretensiones.
C.C.: Durante la dictadura chilena el espacio de la ciudad, el espacio común se vuelve el espacio de la censura y por lo mismo el espacio a ser recuperado. Pienso en que las acciones que los artistas llevan a cabo en la ciudad son casi invisibles, en ese momento parecen mínimas y aisladas, sin embargo con el tiempo y la construcción histórica se tornan significativas.
C.M.: Si, exacto. Pero al mismo tiempo a mi me ocurrió en ese momento que la gente, en el mismo medio artístico, no comprendía el trabajo. Y bueno, por supuesto los militares lo entendían menos.
C.C.: Es que tu trabajo tiene un componente de “invisibilidad” que para mi está súper relacionado con la fuerza poética que implicas en cada obra, acción… Más que un componente político duro, que es lo que la crítica te ha impuesto con el paso de los años…..
C.M.:  Sobretodo en los años 90 yo intente desvincularme de todas las exposiciones de arte político a las que me invitaban, porque yo creo que la producción que tiene directamente que ver con política en verdad es una parte relativamente pequeña dentro de la producción artística en general. Y en mis muestras yo intenté siempre huir de la cosa panfletaria. Porque yo se que dentro del arte, dentro del campo del arte, los trabajos tienen que dialogar con la historia del objeto artístico, trabajar dentro de esa evolución. Porque la cosa panfletaria es algo que yo comprendo pero no me gusta practicar porque la veo como algo muy pasajero y superficial. En cambio mis preocupaciones, por ejemplo con Circuitos ideológicos, era de naturaleza formal, asuntos de lenguaje, estructurales, el tema de la autoría, del camuflaje, la cuestión de la escala… esos eran los temas que a mi me interesaban. Esa era una obra abierta. Hace algunos años, la primera muestra que yo hice solo fuera de Brasil, fue en Valencia con Vicente Todoli, después fue a Casa Serralves, antes de que fuera un Museo….. (silencio)
Cildo comenta…. (Me han operado el corazón y tengo ciertos momentos de olvido. Mi amigo Luis me llamó después de la cirugía y me preguntó cómo estaba y yo dije que estaba extraño, más sensible y a media conversación perdía un poco la memoria. Y me dijo, hace algunos años los médicos han descubierto que después de la operación los grandes dolores de la vida del paciente pasan a ser los recuerdos de los grandes dolores y que la anestesia es total, porque es una operación muy compleja, te abren el pecho con una sierra; entonces, por causa de eso desde hace algunos años mezclan la anestesia con aminoácidos para que uno no pierda la memoria del dolor. ¡A mi me parece fantástico! Uno podría olvidar las penas de amor)
Bueno, volviendo a lo anterior, en mi exposición en el IVAM para mi fue aún más evidente que mis trabajos dialogan con la institución y el control de la información.
C.C: Trainini, un cirujano de corazón argentino dijo en una entrevista que “el corazón y la vida son una misma cosa, el eterno retorno a la calidez de la compasión que soporta el universo de la conciencia”.
Pero bueno, hablemos de tu muestra en el Palacio de Velázquez. Algo que no ha cambiado en ti, a pesar de tu operación, es el sentido del humor. Cuéntame porque es tan importante el humor en tus obras…
C.M: Es cierto, es que sin sentido del humor, no hay nada. Marcel Duchamp hablaba de eso, que el humor era su principal material de trabajo. La vida está llena de humor. Uno de los tres consejos que yo he retenido de la memoria de mi padre es que la vida es tan difícil, dura, triste, que a él los que lo emocionaban eran quienes reían. Yo siempre busqué esa instancia de risa en mi obra y en la vida.
En los años 70 yo estaba un poco desilusionado con el arte. En el 63 había visto un dibujo en una exposición de arte africano que me gustó mucho y me llevó a ir corriendo a la librería a buscar papel, tinta china y dibujar, pero en el 67 yo comencé a trabajar con los espacios virtuales, que fue para mi una tentativa de poner orden, porque en los años anteriores todo estaba muy caótico, así que cambie el dibujo por otros materiales. Había una frase que decía “Aislar es fijar” y yo buscaba una manera de fijar mis ideas, y comencé a utilizar un mecanismo que había aprendido en la escuela de biología para poder controlar el campo de observación. La manera que encontré fue el módulo euclidiano del espacio, los tres planos de proyección.
C.C.: Eso me hace pensar en Roberto Matta, que estaba muy obsesionado con el espacio. Hay un video donde aparece él doblando una hoja con la que construye un cubo que se pone sobre la cabeza y va describiendo el espacio y la perspectiva.
C.M.: Yo me siento relacionado con eso de lo que habla Matta… es un gran artista, y su hijo. Pero eso de lo que habla es el sistema Euclidiano, es un modo de ver el mundo. Yo viví en Nueva York en la misma época que Matta Clark y sin embargo no coincidimos, porque yo en esos años estaba interesado en otras cosas… y volviendo a lo que te decía, estaba muy decepcionado del arte porque mis “Inserciones” estaban agotadas. Me di cuenta que todo podía ser puesto en circulación en distintos circuitos. Entonces para mi cualquier cosa que intentaba me parecía una repetición del mismo esquema. Después de que participé en Information en 1971 yo estaba un poco desencantado. El curador de la exposición había estado en el Salón de Verano en Río de Janeiro, donde yo había expuesto los espacios virtuales y el trabajo de las cuerdas. Recuerdo que el Salón tenía unas reglas muy absurdas, ya que los artistas podíamos inscribir las obras en unas categorías que eran pintura, dibujo, escultura, grabado, etcétera. Así que con mis amigos artistas decidimos inscribirnos en la categoría etcétera que era donde entraban la Caja de Brasilia, Hilo y Mutaciones Geográficas. Entonces la prensa empezó a llamarlo “el salón etcétera”.
C.C.: Hay un gran cambio en el mundo del arte en los años 90, principalmente con la circulación de la información. ¿Qué ocurre con tu trabajo en esos años?
C.M.: Nosotros tuvimos una revista que se llamaba Malas Artes en Brasil. El número 1 salió en el 75; todos los amigos artistas nos dividimos las páginas y yo elegí para el título de mi sección una frase de un entrenador de fútbol que me gustaba mucho, Gentil Cardoso. Fue muy famosa en España porque jugaba en el Real Madrid un brasileño, Gigi, que era muy bueno. Resulta que el fútbol brasileño se juega de toques, así muchos toques, en cambio el fútbol español es de correr mucho con el balón. Entonces el entrenador habla con Gigi y le dice: “¡Tienes que correr!” Y Gigí cogió el balón y le dijo: “¿Sabes lo que es?”. “Claro”, dijo el entrenador, “un balón”. “¿Sabes de que está hecho?”. “Claro”, dijo el entrenador, “de cuero”; “¿Y sabes de dónde viene el cuero?”; “De la vaca”, dice el entrenador; “¿Y la vaca que come?”. “Pasto”, dice el entrenador. “Entonces”, dice Gigi, “el balón tiene que estar en el pasto, y es él el que tiene que correr, no yo”. Bueno, entonces la frase que yo utilicé para la revista fue: “Quien se disloca recibe, quien pide tiene la preferencia”. Para mi es una metáfora del movimiento, de la ubicación, de la estrategia.
Entonces para mi es la manera en que todo se va construyendo, como un juego matemático. A mi siempre me gustó jugar al fútbol, el ejercicio físico, correr…
C.C: ¿Y por qué decidiste ser artista en vez de seguir jugando al fútbol?
C.M: Porque en el fútbol puedes ganar dinero hasta los 30 años y después ya tienes que jubilarte (risas). Y además la competencia era muy grande, eran muy buenos. En el arte uno puede trabajar toda la vida. Para mi los años 60, que fue cuando estaba en mejor forma física, el arte estaba en mucho movimiento y era muy interesante para mi. Yo me la pasaba entre jugar al fútbol y dibujar horas y horas, toda la noche.
C.C: La verdad es que hoy por hoy el arte y el fútbol están muy alejados, son dos sensibilidades muy diferentes, sin embargo hay varias metáforas que remiten al fútbol en el campo del arte. ¿Qué tienen en común?
C.M: La geometría. Ese cálculo que necesita el fútbol, ese trazado del que hablamos antes, la velocidad del balón.
C.C: ¿Cómo y dónde está la geometría en el arte, en tu obra y en tu vida?
C.M: Es difícil, bueno es muy abstracto, pero es una manera de pensar. Las cosas funcionan como en fútbol (risas). Es una manera de operar, de actuar, de moverse, de organizar mentalmente, es como los pensamientos, que no van de manera lineal sino que tienen distintas geometrías, formas, enlaces. Es como esa obra, Coca-Caca, que lamentablemente no está en esta muestra; fue una obra que preparé para una expo aquí en el Reina Sofía en 1994, Cocido y Crudo, comisariada por Dan Cameron. Finalmente no pudo estar, por problemas legales, pero la conseguí hacer en Finlandia en 1999. Es un orinal, que está con heces fecales dentro y alrededor hay rosas. De un lado, en un cubo de cristal, están las heces de verdad y las rosas de papel maché; y del otro lado, las flores son de verdad y las heces son falsas. Se puede entrar y un lado huele a rosas y el otro huele a mierda (risas)
C.C: (risas)
Entre las obras que expones hoy aquí está Amerikkka, que me hace pensar en un dicho chileno, no se si existe en Brasil, que dice “andar pisando huevos”, y que se refiere a caminar con fragilidad, inseguro, desequilibrado. En esta pieza los huevos están amenazados por unas balas que están suspendidas en el aire a punto de caer y romperlos.
C.M.: Esa obra fue pensada para la celebración de la llegada de Colón a América, en 1992, para la Galería Juana Mordó (Madrid). Bueno, es una pieza bastante literal. ¿Te sabes la historia del huevo de Colón? Bueno, hizo una especie de apuesta de que un huevo podía sostenerse de pie y viene Colón y le saca un trozo al huevo y lo pone de pie (risas) Y bueno, me parece una anécdota un poco tonta, pero muy simbólica. Y las balas hablan de algo más contemporáneo, de una violencia diferente. 
C.C: Y también tenemos la pieza Abajur, en la que unos hombres hacen girar esta lámpara gigante donde se puede ver el mar y se oyen las gaviotas. Estos hombres a los que has pagado por hacer girar la lámpara me hacen pensar en Santiago Sierra y las muchas obras que se han hecho pagando a personas para hacer trabajo, como una crítica al capital. Sin embargo, tu obra es diferente, tiene otro objetivo, más bien lo que muestra son las dos caras de la moneda; lo visible es ese paisaje del mar, maravilloso, el sonido del paisaje. Y abajo está la mano de obra que hace que todo ese “artificio” exista.
C.M: La idea era presentar esa cosa idílica y luego lo que está por detrás. Es muy claro. Es causa y efecto. Siempre hay una línea de lectura que puede ver lo “político” en esta obra, sin embargo esta tiene otra función. Esa fuga de lo político que yo siempre estoy buscando, que me lleva, como decías, a algo que es mucho más sutil.
C.C: A mi me da mucha envidia pensar la historia del arte reciente; artistas como Gyula Kosice y el Grupo Madí, en la abstracción brasileña y obras de artistas como Lygia Clark, entre otros. Pienso en un espíritu creativo de esa época, en esa idea “creacionista”, “inventiva”, que no veo en la producción artística de hoy. Quizás lo que me da envidia es lo que la distancia histórica ha construido, mitificado, en base a esos tiempos. Pero me gustaría que me digas, siendo un artista que ha transitado el cambio que ha sufrido el mundo de las ideas en los últimos 50 años, ¿cómo ves el arte de hoy?
C.M: ¡Lo he visto todo! (risas). Cuando hablábamos de estas posiciones de dislocamiento pienso que no podemos olvidarnos que en los últimos 30 años hemos vivido una revolución, la revolución digital. Si uno pudiera volver a los años 80 y mirar al 2013 no nos hubiéramos imaginado lo que ocurriría hoy. Claro que esa información, la velocidad, todo eso que antes no existía a mi me hace pensar que, tal vez, un día nos vamos a poder comunicar telepáticamente, no se, sin palabras. Me pregunto también que irá a pasar con el lenguaje, con la literatura. El nivel de informatización que hoy existe era inconcebible hace treinta años, así como para nosotros ahora es inconcebible la comunicación telepática. ¿Cual será el lugar del arte en 30 años? Esto me lleva aún más al pasado. En una época el arte y la religión se confundían y los dibujos de las cavernas, esas inscripciones rupestres, los hombres buscaban el sitio ideal para dibujarlos, con luces de antorchas, que generaba un movimiento muy diferente al de las luces artificiales con las que fueron descubiertas. Después de un tiempo, en Grecia, el arte y la arquitectura eran la misma cosa, y al pasar el tiempo queda muy clara la diferencia entre ambas; luego hay una relación entre arte y representación de la realidad, y cuando aparece la fotografía esa diferencia se torna visible, y así sucesivamente, el arte ha ido separándose, dislocándose, geométricamente de las otras disciplinas o creencias con las que se la ha asociado. Quizá cuando lleguemos a la telepatía, el arte va a volver a ocuparse de ciertos temas de su contexto, y luego volverá a dislocarse y encontrar su camino, esa autonomía. No podemos ser tan pretenciosos… no se si hay fin.
Como te decía, cuando llegué a Nueva York, en mi crisis de no saber hacia dónde seguir con mi obra, trabajaba la geometría, los espacios, etc. Y seguía haciendo mis dibujos africanos, que eran los que me daban de comer (risas) En esos dibujos la cabeza no entraba, las ideas se iban a otros lados. Hubo un día en que ambas cosas se encontraron, los dibujos y los “Espacios Virtuales”… entonces mis obras comenzaron a nacer en mis dibujos. El pensamiento parecía que viajaba a través de la mano hasta llegar por el lápiz al papel. Cuando volví a Brasil quería seguir trabajando como mensajero, que fue uno de los trabajos que tuve en Nueva York. Pero me di cuenta que iba a morir atropellado (risas). Entonces un día atravesé la calle para comprar materiales y me di cuenta que mis dudas sobre las relaciones entre los proyectos más formales y los más espontáneos eran falsas. Me di cuenta que los “Espacios Virtuales” son la parte interna de un ángulo, el cruce de dos calles, que eran finalmente un dibujo. Otra vez vuelvo a la idea de las posiciones en el fútbol, a la geometría y esas figuras que se crean imaginariamente.
En resumen, no se lo que va a pasar con el arte (risas). Hay una frase de Máximo Gorki: “La poesía con el arte pierde su llama sagrada cuando se transforma en profesión”. Quizá eso pasa con el arte hoy, que es demasiado glamoroso, en cambio la esencia del arte está en otro lugar.
C.C.: Hay puntos de fuga, esas posiciones de las que hemos estado hablando tienen sus fugas, así como al principio hablábamos de la invisibilidad de los gestos, de lo que pasa desapercibido… quizá la esencia está en lo que no se ve, como decía Borges, en la inminencia de las cosas. Cuando uno recorre tu exposición, la que presentas ahora aquí en Madrid, hay guiños a la geometría que ocurren casi accidentalmente: las pilas de velas en Olvido van haciendo pequeñas figuras entre ellas, también las balas de Amerikkka, los trazos que vas construyendo en tu proyecto de las Cuerdas, y las geometrías invisibles que ocurren también en el espacio afectivo y se trasladan al arte.
C.M: Hay un juego, que se llama Dudo, que uno va dibujando mientras habla por teléfono. Es un módulo que se va seccionando en módulos más pequeños hasta quedar como un cuadrilátero. Yo hacía ese juego cuando era pequeño, pero nunca lo había hecho en el espacio; siempre estaba pensando en las teorías matemáticas, geométricas, pero no conseguía poder crearlo en el espacio. Y un año alguien llegó a una teoría sobre el caos, en un libro de física, no recuerdo ya bien la historia, pero había una idea, una teoría, que se llegó a un número que era una constante universal, un número hoy conocido como Coeficiente Universal. Y bueno, en 1977 se presentó esta teoría, y yo estoy seguro de que esta teoría está representada en el cuento de Borges El jardín de senderos que se bifurcan. Borges lo intuyó. Hay una expresión que dice “cascada de bifurcaciones” y que me llevó a darme cuenta que la geometría finalmente es algo orgánico y natural, físico y matemático… mi cabeza funciona así, pero para las entrevistas es problemático (risas). Es como un árbol que tiene las ramas que van creciendo para todos lados pero que funciona armónicamente, tiene un equilibrio. Bueno, todo eso va ocurriendo de forma un poco accidental pero sincrónicamente en la naturaleza, en la vida y en el arte.
Fuente: http://www.artishock.cl/2013/09/08/cildo-meireles-siempre-intente-huir-de-la-cosa-panfletaria/

lunes, 17 de agosto de 2015

Disney y Dali exponen!!!

El destino los unió y Destino, el cortometraje que nunca terminaron, estuvo a punto de separarlos para siempre. La fascinación por la creatividad y el incipiente mundo de la infografía cruzó los caminos de dos iconos del siglo XX. Walt Disney y Salvador Dalí eran la noche y el día en sus planteamientos y en su personalidad, pero se admiraron y mantuvieron el contacto hasta que la muerte los separó.

La exposición Disney y Dalí, arquitectos de la imaginación, abierta hasta el 3 de enero próximo en el Museo Familiar de Walt Disney, en San Francisco, desvela cómo fue su relación, de profunda amistad y admiración artística, que comenzó con una carta de Disney pidiéndole al artista un autógrafo para un ejemplar de su biografía. En la siguiente, lo invitó a conocer sus estudios en Los Ángeles. Tras el cortejo epistolar y varias visitas del catalán a los platós en la Costa Oeste, previo paso por San Francisco para verse con Hitchcock (con el que colaboró en el sueño de Recuerda, de 1945), Dalí y Disney concretaron verse después de que el pintor pasase unos días con los hermanos Marx.
El artista catalán llevaba tiempo inmerso en el surrealismo. La colaboración con el cine de Buñuel y su contacto con los poetas franceses le habían despertado el apetito por las nuevas técnicas de animación. Disney, tras unos primeros éxitos de taquilla, buscó perfeccionar la profundidad de campo con nuevos instrumentos ideados por él mismo. Blancanieves fue la primera película multiplano; también su primer largometraje. Creó el equivalente a la cadena de montaje de Ford en el mundo de la animación: toda una nave de amanuenses dando color en acetatos.
La primera cita de ambos fue tan solo una charla; en la segunda ya hablaron de Destino. La siguiente vez, Dalí se quedó varias semanas en Los Ángeles y se pensó en el guion. Ahí llegó la primera divergencia. Mientras que el estadounidense lo veía como un clásico “chico conoce chica”, Dalí lo definió ante los medios como una lucha de equilibrios, fuerzas y atracciones que a los ojos del dibujante no eran tales. Disney le ofreció a Dalí no solo su equipo, sino a su mano derecha, su dibujante predilecto, John Hench.
Poco antes de conocerse, el animador había tomado a lo más granado de su estudio para hacer un tour por América Latina, buscando inspiración. La gira duró solo seis semanas y cambió la visión de los argumentos. De ahí, nacieron Saludos amigos y Los tres caballeros. A Dalí se le pidió que, de cuando en cuando, se prestase a encuentros y debates con los creativos de la casa. Para entonces, Hench se había convertido en su máximo admirador y discípulo.
Tras su colaboración, se cambiaron por completo los escenarios y, sobre todo, potenció la influencia surrealista. La Cenicienta (1950), Alicia en el país de las maravillas(1951) y Peter Pan (1953) no se entienden sin esta relación. “Ni Dumbo, con sus elefantes psicodélicos”, insiste Ted Nicolau, comisario de la muestra.

Curiosidades

Por el pabellón, dividido en dos plantas, se siguen ambas líneas temporales, en las que se descubren los hitos de vidas paralelas y entrelazadas. En total, más de 150 esbozos de ambos artistas, carteles, lienzos, curiosidades, como el que ocuparan cada uno la portada de la revista Time con un año de diferencia.
Pasaron tres años y Destino, que se suponía un corto sencillo, nunca estaba listo. La paciencia y las cuentas del mecenas comenzaban a desgastarse. Cada día eran nuevos los recursos que quería añadir el catalán. Al padre de Mickey Mouse le terminó por desesperar su incipiente obsesión por los deportes de Estados Unidos, especialmente por las poses de los jugadores de béisbol. El proyecto quedó olvidado en un cajón y la relación entre ambos se enfrió.
Fue de nuevo Disney el que le escribió, demandando un autógrafo en un Macbeth ilustrado por el de Cadaqués. Dalí contestó con el autógrafo y una plumilla con un Quijote cabalgando cabizbajo, una pista y una mano tendida. Bastó para reactivar los lazos. En 1957, el matrimonio Disney pasó unos días en Cadaqués. Compartieron historias sobre su afición a la pesca y discutieron planes para hacer una película basada en el personaje de Cervantes. Ese sueño nunca se materializó, aunque Dalí llegó a mandar una nota de prensa.
Disney murió en 1966. El pintor, tres años menor, falleció en 1989. Destino estuvo en el limbo hasta que Hench, con la espina clavada, convenció a Roy Disney, sobrino del creador y su sucesor a los mandos de la empresa, para retomar el proyecto. El corto fue nominado a los Oscar en 2003 como mejor pieza de animación y se paseó por festivales internacionales. Un año después, Hench murió con la misión cumplida.
El director de cine de terror y fantástico Ted Nicolau ha sido el encargado de hacer realidad esta exposición, una idea que se fraguó en 2007, cuando se reeditó Fantasía en DVD. “La película bebe mucho de esta relación. Vimos que la intrahistoria era fenomenal. Se podía seguir perfectamente la colaboración personal y la estrecha amistad que tuvieron a través de Destino, así que incluimos un documental y el propio corto”.
Pixar, el estudio ideado por John Lasseter y Steve Jobs para renovar por completo el género de animación, es hoy propiedad del imperio cuya cara más visible es Mickey Mouse. “Habría sido la herramienta perfecta para los sueños de Dalí; todo el potencial y expresividad de los nuevos tiempos con su imaginación. Un Destino con el poder de Pixar sería el sueño de Dalí”, fantasea el comisario.
La muestra, generosa, inmersiva, rica en detalles —organizada por la Fundación Dalí y el Museo Familiar de Disney— ilustra con aplicación móvil incluida (esto es Silicon Valley) esa relación de amistad, subrayando los perfiles que unieron a ambos y que el Museo Nacional Reina Sofía también apuntó en la gran exposición que dedicó a Dalí en 2013 y en otra muestra del Museo Dalí de Figueres en 2010. La muestra de San Francisco se desmontará en enero para recalar en la americana San Petersburgo, en Florida, en el Museo Dalí de esa ciudad.
Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2015/08/13/actualidad/1439495755_793752.html

sábado, 18 de julio de 2015

M.C. Escher (1898-1972) - Waterfall (Cascada), 1961

Uno de los trampantojos más sencillos de Escher, y a la vez uno de los más conseguidos y significativos, como Belvedere. Su perfección es tal que el espectador se puede quedar perdido en el increíble efecto visual que producen las dos torres de la cascada: el curso del agua acciona un molino y, fluyendo por los tres canales en declive que atraviesan las torres, el agua desemboca de nuevo en el borde de la cascada. La litografía está basada en una construcción geométrica imposible, el Triángulo de Penrose, desarrollado a la vez y de forma independiente por Oscar Reutersvärd en 1934 y por Roger Penrose en 1958. Ojo también a las construcciones geométricas sobre las torres: tres cubos entrelazados a la izquierda y tres octaedros irregulares (una forma conocida como Sólido de Escher) a la derecha. Todas las imágenes de este reportaje pertenecen a: Collection Gemeentemuseum Den Haag, The Hague,
Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2015/07/13/album/1436801897_490586.html