domingo, 11 de marzo de 2018

Margaret Keane, Tim Burton y big eyes.


pintura-triste-
¿Tú también pintas? le preguntó alguien a Margaret. Esas palabras estallaron en su cabeza y la artista entró en estado de shock. Ahí estaba, en un club de jazz rodeada de sus propias pinturas, las mismas que su marido Walter estaba vendiendo haciéndose pasar por el pintor. Así empezó la pesadilla de Margaret Keane, la artista que pinta niños y mujeres con los ojos grandes llenos de tristeza y que ha inspirado la última película de Tim Burton, Big Eyes. Ahora es una artista mundialmente conocida y aclamada pero durante algo más de una década fue prisionera de su fama.
A principios de los 60, Keane era uno de los artistas más famosos de los Estados Unidos por sus pinturas de niños y mujeres con ojos grandes. Él mismo decía que nadie podía “pintar ojos como Walter Keane”. La gente ansiaba poder colgar de las paredes de su casa uno de esos cuadros big eye. Pero nadie sabía que no era él sino Margaret, su mujer, la artista que había detrás de las pinturas. La mentira de Walter fue tan lejos que incluso relata en su autobiografía que, cuando conoció a Margaret, ésta lo alabó por lo bien que pintaba. “Me encantan tus pinturas. Eres el mejor artista que he visto jamás” cuenta Walter que le dijo Margaret. En realidad, estas palabras nunca salieron de la boca de la artista.
No sólo los compradores no sabían que Walter estaba vendiendo los cuadros de su mujer como si fueran suyos sino que ella tampoco era consciente de lo que estaba sucediendo hasta que en el The Hungry I, el club donde Walter vendía los cuadros, alguien le preguntó si ella también pintaba, como su marido. Se sintió humillada, estaba acostumbrada a los desprecios de Walter pero esto sobrepasaba los límites. De vuelta a casa, enfadada por el engaño, le pidió que parara de mentir a la gente y amenazó con marcharse. Pero él, que dominaba el arte de la manipulación a la perfección, le dijo que necesitaban el dinero. “Es más probable que la gente compre un cuadro si piensa que está hablando con el artista. La gente ya piensa que yo pinté los big eyes y si de repente les digo que fuiste tu, empezarán a demandarnos”, le dijo. A partir de entonces, Margaret pasó a ser la esclava de Walter, rol que ocupó durante los siguientes 10 años, en los que sufrió humillaciones e incluso fue amenazada de muerte por su marido.
Nunca contó la verdad y nunca reconoció que la mujer que tenía al lado era una artista. Margaret se limitaba a acompañar a su marido a las entrevistas mientras él contaba mentiras sobre los big eyes y alardeaba de su talento. Era un hombre narcisista, celoso y dominante y Margaret una mujer insegura, una presa fácil para Walter. Le pidió que le enseñara a pintar los big eyes pero Walter no pudo aprender a pintar como su mujer. “Cuando no conseguía hacerlo, la culpa era mía. Lo intenté de verdad, pero fue imposible”. Margaret estaba atrapada, quería marcharse pero no sabía cómo y Walter estaba destrozando su autoestima. “Estas mejor con la boca cerrada” o “estás horrible” eran algunas de las palabras que le dedicaba Walter a su esposa cuando tenían alguna cita o tenían que salir de casa. Durante 1960, el período de más éxito de los big eyes, se mudaron a una nueva casa más lujosa pero la vida de Margaret siguió siendo igual de horrible, incluso peor. Margaret no salía de casa, pasaba los días encerrada pintando 16 horas al día, lo único que la hacía feliz, mientras Walter disfrutaba de la vida a su manera. “Siempre había tres o cuatro personas nadando desnudas en la piscina. A veces iba a la cama y había tres chicas”, pero a ella estaba anulada y nada de esto le importaba. Margaret pintaba en una habitación con las cortinas cerradas y, cuando Walter estaba fuera de casa, llamaba cada hora para asegurarse de que no se había fugado. “No me dejaba tener amigos. Si intentaba alejarme de él, me seguía. Teníamos un chihuahua y como yo quería mucho a ese perro, le pegaba, así que al final tuve que darlo”, cuenta la artista. Los big eyes que pintaba Margaret mostraban expresiones cada vez más tristes. Esos niños mostraban los sentimientos que no podía expresar de ningún otro modo.
En 1965, después de 10 años de matrimonio, se divorciaron pero Margaret siguió pintando en secreto para Walter. La artista se mudó a Hawaii y desde entonces sus big eyes recuperaron poco a poco la alegría que habían perdido, dejando ver pequeñas sonrisas mientras nadaban entre peces tropicales. En octubre de 1970, harta de que su exmarido se aprovechara de sus obras, Margaret contó toda la verdad en una entrevista radiofónica. Walter se enfadó y atacó a Margaret diciendo que era una borracha y contando todo tipo de historias inventadas como que la había pillado teniendo sexo con los asistentes en un parking, algo que parecía encajar más en su estilo de vida. “Estaba loco”, dice Margaret. Para demostrar que ella era la pintora que había detrás del estilo big eye, lo retó a pintar en público en la Union Square de San Francisco. Él la demando y desapareció 12 años en Europa. El juez desestimó la demanda y Walter apareció en los 80 asegurando que Margaret se había adjudicado la autoría de los big eyes porque lo daba por muerto. Harta de la situación, Margaret fue la que demandó a Walter en esta ocasión. Ella con 58 años y él con 70, fueron retados por el juez a dibujar un niño con ojos grandes al estilo big eye. Walter se presentó con un maletín de pinturas, los pinceles y todo, pero dijo que tenía una lesión en el hombro, por lo que le resultaba imposible pintar y Margaret pintó el cuadro en 53 minutos. La artista ganó el juicio y Walter fue condenado a pagarle 4 millones de dólares. No llegó a ver nunca ese dinero pero todo el mundo sabía que los big eyes eran suyos y con eso le bastaba.
Walter murió en el año 2000 y la historia de Margaret quedó un poco abandonada pero Tim Burton, gran fan de la artista, se ha encargado de sacarla a la luz otra vez con su última película Big Eyes, que salió a la gran pantalla el 25 de diciembre. Amy Adams y Christoph Waltz encarnan a Margaret y a Walter y la misma Margaret Keane hace un cameo representando a una mujer mayor sentada en el banco de un parque. Aunque al principio no sabía muy bien cómo encajar la película por el parecido que tenía Christoph con Walter y ver que Amy estaba pasando por lo que ella pasó, con el tiempo pensó que la película era fantástica. A día de hoy, Margaret vive en Sonoma, cerca de San Francisco y, a sus 79 años de edad, sigue pintando sus big eyes. “Los ojos que pinto en los niños son la expresión de mis más profundos sentimientos. Los ojos son el espejo del alma”.
Fuente: http://lamonomagazine.com/historia-margaret-keane/

lunes, 20 de noviembre de 2017

Un iPhone en un un cuadro de 1937, Umberto Romano

Brian Anderson, redactor de la revista VICE, notó un curioso detalle en una pintura de la década de 1930 de un pintor abstracto italiano que murió en 1982. "No está claro quién es ese hombre, pero bien podría estar sacándose una selfie o estar revisando su muro de Facebook", escribió.
La obra en cuestión muestra a un aborigen que sostiene en su mano un pequeño objeto rectangular, similar a un iPhone. La pose de ese personaje con el objeto que observa con detenimiento llamó la atención de Anderson. Brian Anderson, redactor de la revista VICE, notó un curioso detalle en una pintura de la década de 1930 de un pintor abstracto italiano que murió en 1982. "No está claro quién es ese hombre, pero bien podría estar sacándose una selfie o estar revisando su muro de Facebook", escribió.

La obra en cuestión muestra a un aborigen que sostiene en su mano un pequeño objeto rectangular, similar a un iPhone. La pose de ese personaje con el objeto que observa con detenimiento llamó la atención de Anderson.
El cuadro forma parte del mural 'Míster Pynchon y el asentamiento de Springfield', instalado en 1937 por el pintor abstracto italiano Umberto Romano en las oficinas del correo estatal de Springfield, Massachusetts, y muestra al colonizador inglés William Pynchon rodeado de americanos nativos.

La comprobación de qué es ese objeto ya no es posible porque el autor de la obra murió en 1982 sin haber dejado detalles al respecto.

Sin embargo, el historiador Daniel Crown, que escribió un libro sobre la fundación de Springfield, sugiere que, si bien el arte de Romano es bastante ambiguo, el enigmático objeto podría ser un espejo, un bien muy apreciado por los nativos americanos de la época colonial.
Fuente: https://www.infobae.com/america/mundo/2017/08/25/detectan-la-presencia-de-un-iphone-en-una-pintura-de-1937-sobre-los-pueblos-nativos-de-eeuu/

lunes, 9 de octubre de 2017

Dalí y Duchamp, amigos y juntos en una exposición en Londres

Resultado de imagen para Dalí y DuchampFueron dos gigantes artísticos del siglo XX; sobre el papel personalidades radicalmente diferentes que sin embargo entablaron y mantuvieron hasta el final un diálogo nutrido del común desafío a las convenciones de su tiempo sobre el arte y la vida. La estrecha relación entre Salvador Dalí (1904-89) y Marcel Duchamp (1887-1968) es el punto de partida de una exposición de la londinense Royal Academy que confronta obras icónicas de ambos para explorar los vínculos estéticos, filosóficos y personales entre el desbordante genio de Cadaqués y el padre del arte conceptual.
Bajo el escueto título Dalí/Duchamp, (o Duchamp/Dalí, en el diseño de su cartel que se puede invertir) la producción de esos dos talentos creativos e irreverentes se despliega en ocho decenas de cuadros y esculturas firmadas por el artista catalán en su apogeo o en los pioneros readymades de Duchamp, obras ejecutadas con productos manufacturados que tuvieron una influencia esencial en el arte contemporáneo; en dibujos, fotografías, filmes y correspondencia que atestiguan la amistad, colaboración y admiración mútua.
Una postal remitida por Duchamp al joven Dalí (les separaban 17 años) anuncia en 1933 el inicio de una amistad que se consolidó a raíz de la inmediata y primera visita del artista francés al pueblo pesquero de Cadaqués, en el nordeste de Catalunya. Ambos ya se habían tanteado antes en el marco del grupo de los Surrealistas, pero sellaron un contacto permanente tras la decisión del artista francés de alquilar cada verano un apartamento a diez minutos a pie de la casa de Dalí en Portlligat . Fue fiel a la cita desde finales de los 50´hasta su muerte, un periodo de intercambios en el que esa imparable máquina de ideas que fue Duchamp influyó en las deconstrucciones dalinianas de la belleza estética, al tiempo que él mismo se rendía ante las transgresiones y espíritu iconoclasta de su colega catalán.
El carácter egocéntrico y exhibicionista de un Dalí que iría disfrazándose bajo sucesivas máscaras, frente al talante más cerebral y sutil de Duchamp, tuvo uno de sus puntos de encuentro en esa combinación entre el humor y el escepticismo con la que despreciaban cualquier límite y tabú. La primera sala de la muestra, articulada en tres secciones temáticas, explora dos identidades dispares pero con similares trayectorias de juventud a la hora de experimentar a través de diferentes estilos plasmados en una colección de lienzos, entre los que destacan El rey y la reina rodeados de desnudos veloces (Duchamp, 1912) o Los primeros días de la primavera (Dalí, 1929). Con el tiempo también serían cómplices en su cuestionamiento del papel del artista a partir de sus personas públicas. Dalí retoma en 1953 la célebre Mona Lisa a la que Duchamp cambió de género estámpandole bigote y perilla, y lo hace permitiendo que el fotógrafo Philippe Halsman inserte su foto en un retrato de la Gioconda a manos llenas de monedas de oro (una peineta a André Breton que lo expulsó del grupo de surrealistas por su codicia).
Integra el material gráfico expuesto en la sede del museo de Piccadilly una serie de fotografías en los que los dos protagonistas y la compañera y musa de Dalí, Gala, están de picnic en el Cap de Creus en 1933. La escena despertó las “perversiones nutritivas” de Dalí, el apetito por el sexo y la comida descrito con palabras y bosquejos en un manuscrito prestado por la fundación del artista en Figueres. Los dos amigos compartían una fascinación por el erotismo que impregna las explícitas pinturas, dibujos y esculturas de la sección dedicada al cuerpo -al voyeursimo y el placer carnal como motor de nuevas expresiones artísticas- y al objeto. El teléfono-langosta daliniano, con la connotación erótica de los genitales del crustáceo sobre el auricular, se exhibe en una enorme vitrina acompañado del urinario (La Fuente) que hace justo un siglo Duchamp osó exponer como obra de arte en un museo de Nueva York, cambiando el rumbo del arte.
El óleo sobre vidrio La novia desnudada por sus solteros (Duchamp) y el Cristo de San Juan de la Cruz, del extraordinario Dalí pintor, son piezas estelares en el último tramo de la exposición consagrado a los trabajos que juegan con la perspectiva y las ambigüedades de la percepción. Fue otra de las obsesiones compartidas por Salvador Dalí y Marcel Duchamp, compadres en la vida, el arte y en sus largas partidas de ajedrez, cuya insospechada relación protagoniza una de las grandes propuestas de la temporada londinse hasta el 3 de enero.
Fuente: https://elpais.com/cultura/2017/10/04/actualidad/1507102109_676477.html

domingo, 23 de julio de 2017

Quien es Banksy?????

Goldie, exgrafitero y dj de música electrónica que alcanzó renombre a finales de los años noventa, ha reavivado la teoría de que uno de los integrantes de la banda Massive Attack, Robert del Naja, es quien está detrás del seudónimo del artista callejero Banksy. En una entrevista para el podcast Distraction Pieces, el dj dijo: "Denme una tipografía, una camiseta, escribamos Banksy sobre ella y problema resuelto. Ya la podemos vender. Digo esto sin faltar al respeto a Robert, que es un artista increíble y ha conseguido darle la vuelta al mundo del arte". Después, hizo una pausa de unos segundos y volvió a hablar de música. 
El nombre de "Robert" lleva inevitablemente al de Robert del Naja, quien fue señalado en 2016 como la persona que se esconde detrás del nombre de Banksy. Goldie, que se encuentra en plena promoción de su nuevo disco, The Journey Man, es amigo del integrante de Massive Attack, que también es conocido como 3D. Ambos pintaron grafitis juntos en la década de los ochenta, cuando se movían por los mismos círculos, en Bristol. 
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El año pasado, el periodista de investigación Craig Williams publicó una investigación en Transmission Glasgow que contradecía las teorías que, desde el año 2008, apuntaban a que el autor de los grafitis aparecidos en medio mundo era el artista Robin Gunningham. Williams aseguraba que Robert del Naja es el autor de la obra de Banksy y resaltaba que, al menos una decena de veces, los grafitis coincidieron con una gira de Massive Attack. Melbourne (2003) —donde aparecieron sus obras un mes después de un concierto—, San Francisco (2010), Nueva Orleans (2008), Toronto (2010) o Boston (2010) son algunos de los lugares señalados en la investigación donde apenas transcurren unos días desde la actuación de la banda a la aparición de una obra de Banksy.
Robert del Naja comenzó como grafitero en los años ochenta, antes de formar la banda de trip-hop, y en varias ocasiones ha confirmado que es amigo de Banksy, ya que tanto el grupo de música como el artista nacieron en Bristol. El periodista que lanzó la teoría de que el miembro de Massive Attack era quien se escondía detrás del seudónimo de Banksy extendió además la idea de que podría tratarse de una obra coral. "¿Y si Banksy no fuera una sola persona? ¿Y si fuera un grupo de gente? Como un valioso trabajo colectivo, hecho a lo largo de una década", llegó a decir. 
Fuente: https://elpais.com/cultura/2017/06/24/actualidad/1498303989_954750.html

jueves, 29 de diciembre de 2016

Patrón fractal, Dalí y el parkinson en sus cuadros

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Cada pintor tiene su especial forma de pintar, de aplicar el pincel sobre el lienzo, una especie de huella que identifica sus cuadros. Un estudio con miles de obras de varios pintores contemporáneos muestra ahora que los cambios en este patrón podría servir para detectar la aparición de enfermedades neurodegenerativas años antes de que se produzca el diagnóstico médico.
A finales del siglo pasado, la revista Nature publicaba un estudio que demostraba la naturaleza fractal de la obra de Jackson Pollock. Por debajo del aparente caos de cada uno de sus cuadros había una estructura de geometría irregular que se repetía a diferentes escalas. Pocos años después, el análisis fractal se usaba por primera vez para determinar la autenticidad de varias obras atribuidas al pintor estadounidense. ¿Por qué no usar los fractales también para detectar cambios en la forma de pintar provocados por la enfermedad?
Es lo que han hecho un grupo de investigadores británicos. Han aplicado el análisis fractal a 2.092 cuadros de siete grandes pintores de arte contemporáneo, desde Claude Monet, padre del impresionismo, hasta Picasso, pasando por Willem De Kooning o el surrealista Salvador Dalí. Aunque no se trate de fractales tan evidentes como el de un helecho o el brécol romanesco, sus obras esconden patrones fractales.
"En el arte, cada pincelada individual se auto replica por todo el cuadro creando la forma, el espacio y el patrón", dice la psicóloga de la Universidad de Liverpool y coautora de este estudio, Alex Forsythe. "Como si fuera la letra del artista, pero una letra que también requiere movimientos fractales de los dedos, las manos, los brazos y, en ocasiones, de todo el cuerpo. Hemos visto que el ritmo de estos patrones fractales queda atrapado para la eternidad en los cuadros, casi como una huella genética", añade.
Estos patrones son, dice Forsythe, permanentes y van allí donde el estilo del pintor le lleve: "Picasso, por ejemplo, fue un gran experimentador y cambiaba con frecuencia su estilo artístico, pero la dimensión fractal de sus trabajos permaneció estable a lo largo de toda su vida". La estabilidad fractal que detectaron en Picasso, también la han comprobado en Chagall y en Monet. Los tres murieron de viejos, pintando hasta sus últimas días y con sus habilidades cognitivas intactas.
Sin embargo, los otros cuatro pintores que estudiaron sí presentan cambios en la dimensión fractal de su obra (ver gráfico), cambios que para los autores de esta investigación, publicada en Neuropsychology, estarían relacionados con las enfermedades que asolaron su vejez, el párkinson (en el caso de Dalí y el indio canadiense Norval Morrisseau) o el alzhéimer (De Kooning y el pintor abstracto James Brooks).
"Hemos encontrado grandes cantidades de contenido fractal en los primeros trabajos de artistas que acabaron teniendo problemas neurológicos", comenta la psicóloga británica, que vuelve a poner el ejemplo de Dalí: "Se pueden ver áreas de evidente contenido fractal en muchos de los primeros trabajos de Dalí, donde el artista usaba sus pinceladas para crear el agua, el cielo y las montañas, pero también en la curvatura de los relojes blandos [La persistencia de la memoria, pintado en 1931]. Si ampliamos la imagen, podemos ver el contenido fractal en la naturaleza repetitiva de las pinceladas".
Los autores del estudio plantean que Dalí trabajó dentro de lo que ellos llaman rango normal de su dimensión fractal hasta pasados los 50 años, cuando algo empezó a cambiar. "Los trabajos posteriores, como Retrato de mi hermano muerto, que pintó más de 30 años después [que el cuadro de los relojes], tienen zonas con repetición de patrones pero la mayor parte de su contenido ya no es fractal. Por ejemplo, áreas de puntos circulares que no son fractales, sino que siguen principios geométricos", explica Forsythe. El canadiense Norval Morrisseau presenta el mismo patrón.
"Sospecho que en la fase final de la enfermedad de Parkinson, el artista tendría dificultades para controlar el pincel y tener la delicadeza necesaria para crear contenido fractal. Pero estos cambios se pueden apreciar ya a mediados de la carrera de ambos artistas, posiblemente antes de que percibieran cualquier deterioro neurológico", asegura la investigadora británica.
En el caso del alzhéimer, los patrones de Brooks y De Kooning son similares entre sí pero diferentes de los demás. De Kooning, famoso por su grotesca serie de cuadros de mujeres, siguió pintando después de que le diagnosticaran el mal de Alzheimer, pero el contenido fractal de sus obras se redujo drásticamente desde mediana edad. Sin embargo, en los tres pintores que murieron con su mente inalterada, no aparece ninguno de estos patrones. De hecho, la dimensión fractal se enriquece a medida que envejecen.
"Esta investigación es interesante por su intento de usar un método cuantitativo, objetivo, como los fractales", opina el neurólogo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Álvaro Sánchez. "También tiene todo el sentido la relación entre cambios en la obra y el avance de la enfermedad, pero la muestra es muy pequeña", añade.
Otro problema es el posible sesgo que pueda producirse en el hecho de que los cuatro pintores enfermos ya habían sido diagnosticados antes de estudiar la dimensión fractal de sus obras. Lo ideal habría sido al revés, usar los cuadros para diagnosticar la aparición de la enfermedad. En eso trabaja Sánchez, en la detección precoz del párkinson usando la forma de teclear como estos psicólogos han usado la forma de pintar.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/12/29/ciencia/1482994309_233792.html

sábado, 19 de noviembre de 2016

Barbara Kruger, cuando el arte cuestiona!!! (visita México)

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Algunas obras de arte no soportan el paso del tiempo, pero el trabajo de Barbara Kruger sigue estando de actualidad, los temas que trata siguen preocupando hoy en día. Feminismo, género, consumismo, poder y política son sus principales inquietudes.
Se la encasilla muchas veces en el movimiento feminista de los 70, ya que empezó haciendo piezas textiles como muchas de ellas. Pero su trabajo se acerca más al de artistas como Jenny Holzer o Martha Rosler, y su estilo está totalmente marcado por su experiencia profesional como diseñadora gráfica. Tras estudiar arte y diseño con Diane Arbus y Marvin Israel consiguió un puesto en Condé Nast, y trabajó en los departamentos de arte de diferentes revistas, de donde vienen sus influencias.
Comparte esta característica con Warhol, quien también sacó provecho de su experiencia como diseñador gráfico. De esta manera Kruger absorbió los estilos y tópicos de la utilización de la imagen y el texto en prensa para jugar con ellos y transmitirnos su mensaje. Resultan unas imágenes impactantes como las que se pueden ver en prensa o publicidad, pero conscientes de sus estereotipos, realizando una crítica a los valores que a menudo éstos realzan.
Barbara Kruger también tiene el valor de haberse distanciado del modelo de arte institucional y encerrado en sí mismo, ya que desde el principio plasmó sus obras en todo tipo de soportes y lugares para que llegasen al máximo público posible. Utilizando el lenguaje de los medios de masas crea mensajes desde otro punto de vista, a veces el opuesto, haciendo reflexionar al espectador. La apropiación de imágenes y estéticas ajenas para crear nuevos significados no era una novedad en el mundo del arte, lo vemos en artistas como Andy Warhol o Roy Litchtenstein sin ir más lejos, y sigue siendo un recurso muy utilizado. Desde cualquier punto de vista que miremos el trabajo de Barbara Kruger, incluso las obras más antiguas, aún funcionan hoy como el día en que se crearon.

Visita México

Barbara Kruger (New Jersey, 1945) pausará el ajetreo del Metro de México. Con sus frases irreverentes en gran formato, intervendrá la estación Bellas Artes del Sistema de Transporte Colectivo. Lo hará como un ejercicio de empatía entre los usuarios. Para hacer pensar en los otros. Empatía es precisamente el título del primer proyecto que realizará en México. Una invitación para reflexionar el entorno a través de palabras.
Se trata de la primera exhibición de la obra gráfica de Kruger en el México, que se podrá ver a partir del 22 en la estación del Metro. Será una intervención de oraciones impresas en blanco, negro y rojo –colores clásicos de su trabajo– que cubrirán paredes y escaleras. Envolverá así todo el espacio como lo hizo en el Metro de Londres, en las salas del museo Stedelijk en Ámsterdam y  el Museo de Arte Moderno de Oxford.
Trato de hacer trabajos que tengan relación con otros, que le hable a los otros. Son ideas que pienso en cómo cambiar el mundo y cómo el mundo nos afecta. Las ideas que estoy pensando son acerca del poder, la identidad, el ingenio, son preguntas que me hago a mí sobre nosotros quiénes somos, quién ganará la guerra, quién morirá primero, y otras”, comentó Kruger en entrevista.
La artista, quien también trabaja con anuncios electrónicos y videoinstalaciones multi canal, apuntó que en este proyecto no habrá fotografías. Pero sí busca que las frases saturen el pensamiento del espectador-usuario y ellos mismos generen escenas. Construcciones visuales que lo detengan un momento a pensar en los otros. “Sólo sugiero a la gente ciertas imágenes”, insistió. En el caso de México, su expectativa es que las personas se dispongan a mirar.
Kruger, ganadora del Premio León de Oro en la Bienal de Venecia 2005, es reconocida por irrumpir la década de los 70 con fotografías en blanco y negro de estética publicitaria y contenido crítico. A partir de imágenes obtenidas de la prensa principalmente de Estados Unidos, la artista produce collages en los que destacan frases enmarcadas en cuadros rojos.
En esas composiciones hace un análisis irónico sobre estereotipos respecto a la feminidad, el machismo, la sexualidad, el consumo en masas, la política, la religión o la discriminación racial. Y a pesar de la crudeza de sus comentarios, su obra atrapa la atención por el diseño similar al de la revistas de moda. Imágenes que parecen familiares, pero obligan a detenerse para comprender el mensaje de las oraciones enmarcadas en rojo.
Pues la obra de Kruger, como la de Andy Warhol, se caracteriza por la influencia directa del diseño gráfico. Luego de estudiar diseño en Parson’s en Nueva York, la artista trabajó en Condé Nast Publications, en la revista Mademoiselle, y pronto fue diseñadora en jefe en el departamento de arte de las revistas House and Garden y Aperture.
Quien fuera profesora de la Universidad de California aprovechó así su conocimiento técnico del diseño para incorporar en el arte provocaciones políticas, sociales, y, sobre todo, feministas. Kruger, de hecho, está enmarcada en la corriente feminista. El auge de estas imágenes fue en la década de los 80 y 90 cuando llevó las fotografías cortadas de otras publicaciones a gran escala yuxtapuestas con aforismos irónicos. Entonces pasó a las impresiones para espacios públicos.
Sus frases son de carga política impresas con el tipo de fuente Bold futura en negro, blanco y rojas; a veces verde. Colores que dijo la divierten. De las imágenes más conocidas destacan We don´t Need Another Hero: imagen de dos niñas en señal de fortaleza. También Your Body is a Battleground, en apoyo al aborto en los años 90, y I shop, therfore, I am, en contra del consumo de masas.
Hay gente que le gusta mi trabajo y a otras no. Yo lo que hago es alentar a la gente a que piense en el mundo. Si está de acuerdo o no con las ideas lo que importa es hacerse preguntas, es parte del proyecto”, agregó quien en la portada más reciente de la revista New York colocó una foto del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, y la palabra Loser.
Fuentes:
http://www.excelsior.com.mx/expresiones/2016/11/15/1128238
 https://nodisparenalartista.wordpress.com/2013/10/04/barbara-kruger/