lunes, 20 de noviembre de 2017

Un iPhone en un un cuadro de 1937, Umberto Romano

Brian Anderson, redactor de la revista VICE, notó un curioso detalle en una pintura de la década de 1930 de un pintor abstracto italiano que murió en 1982. "No está claro quién es ese hombre, pero bien podría estar sacándose una selfie o estar revisando su muro de Facebook", escribió.
La obra en cuestión muestra a un aborigen que sostiene en su mano un pequeño objeto rectangular, similar a un iPhone. La pose de ese personaje con el objeto que observa con detenimiento llamó la atención de Anderson. Brian Anderson, redactor de la revista VICE, notó un curioso detalle en una pintura de la década de 1930 de un pintor abstracto italiano que murió en 1982. "No está claro quién es ese hombre, pero bien podría estar sacándose una selfie o estar revisando su muro de Facebook", escribió.

La obra en cuestión muestra a un aborigen que sostiene en su mano un pequeño objeto rectangular, similar a un iPhone. La pose de ese personaje con el objeto que observa con detenimiento llamó la atención de Anderson.
El cuadro forma parte del mural 'Míster Pynchon y el asentamiento de Springfield', instalado en 1937 por el pintor abstracto italiano Umberto Romano en las oficinas del correo estatal de Springfield, Massachusetts, y muestra al colonizador inglés William Pynchon rodeado de americanos nativos.

La comprobación de qué es ese objeto ya no es posible porque el autor de la obra murió en 1982 sin haber dejado detalles al respecto.

Sin embargo, el historiador Daniel Crown, que escribió un libro sobre la fundación de Springfield, sugiere que, si bien el arte de Romano es bastante ambiguo, el enigmático objeto podría ser un espejo, un bien muy apreciado por los nativos americanos de la época colonial.
Fuente: https://www.infobae.com/america/mundo/2017/08/25/detectan-la-presencia-de-un-iphone-en-una-pintura-de-1937-sobre-los-pueblos-nativos-de-eeuu/

lunes, 9 de octubre de 2017

Dalí y Duchamp, amigos y juntos en una exposición en Londres

Resultado de imagen para Dalí y DuchampFueron dos gigantes artísticos del siglo XX; sobre el papel personalidades radicalmente diferentes que sin embargo entablaron y mantuvieron hasta el final un diálogo nutrido del común desafío a las convenciones de su tiempo sobre el arte y la vida. La estrecha relación entre Salvador Dalí (1904-89) y Marcel Duchamp (1887-1968) es el punto de partida de una exposición de la londinense Royal Academy que confronta obras icónicas de ambos para explorar los vínculos estéticos, filosóficos y personales entre el desbordante genio de Cadaqués y el padre del arte conceptual.
Bajo el escueto título Dalí/Duchamp, (o Duchamp/Dalí, en el diseño de su cartel que se puede invertir) la producción de esos dos talentos creativos e irreverentes se despliega en ocho decenas de cuadros y esculturas firmadas por el artista catalán en su apogeo o en los pioneros readymades de Duchamp, obras ejecutadas con productos manufacturados que tuvieron una influencia esencial en el arte contemporáneo; en dibujos, fotografías, filmes y correspondencia que atestiguan la amistad, colaboración y admiración mútua.
Una postal remitida por Duchamp al joven Dalí (les separaban 17 años) anuncia en 1933 el inicio de una amistad que se consolidó a raíz de la inmediata y primera visita del artista francés al pueblo pesquero de Cadaqués, en el nordeste de Catalunya. Ambos ya se habían tanteado antes en el marco del grupo de los Surrealistas, pero sellaron un contacto permanente tras la decisión del artista francés de alquilar cada verano un apartamento a diez minutos a pie de la casa de Dalí en Portlligat . Fue fiel a la cita desde finales de los 50´hasta su muerte, un periodo de intercambios en el que esa imparable máquina de ideas que fue Duchamp influyó en las deconstrucciones dalinianas de la belleza estética, al tiempo que él mismo se rendía ante las transgresiones y espíritu iconoclasta de su colega catalán.
El carácter egocéntrico y exhibicionista de un Dalí que iría disfrazándose bajo sucesivas máscaras, frente al talante más cerebral y sutil de Duchamp, tuvo uno de sus puntos de encuentro en esa combinación entre el humor y el escepticismo con la que despreciaban cualquier límite y tabú. La primera sala de la muestra, articulada en tres secciones temáticas, explora dos identidades dispares pero con similares trayectorias de juventud a la hora de experimentar a través de diferentes estilos plasmados en una colección de lienzos, entre los que destacan El rey y la reina rodeados de desnudos veloces (Duchamp, 1912) o Los primeros días de la primavera (Dalí, 1929). Con el tiempo también serían cómplices en su cuestionamiento del papel del artista a partir de sus personas públicas. Dalí retoma en 1953 la célebre Mona Lisa a la que Duchamp cambió de género estámpandole bigote y perilla, y lo hace permitiendo que el fotógrafo Philippe Halsman inserte su foto en un retrato de la Gioconda a manos llenas de monedas de oro (una peineta a André Breton que lo expulsó del grupo de surrealistas por su codicia).
Integra el material gráfico expuesto en la sede del museo de Piccadilly una serie de fotografías en los que los dos protagonistas y la compañera y musa de Dalí, Gala, están de picnic en el Cap de Creus en 1933. La escena despertó las “perversiones nutritivas” de Dalí, el apetito por el sexo y la comida descrito con palabras y bosquejos en un manuscrito prestado por la fundación del artista en Figueres. Los dos amigos compartían una fascinación por el erotismo que impregna las explícitas pinturas, dibujos y esculturas de la sección dedicada al cuerpo -al voyeursimo y el placer carnal como motor de nuevas expresiones artísticas- y al objeto. El teléfono-langosta daliniano, con la connotación erótica de los genitales del crustáceo sobre el auricular, se exhibe en una enorme vitrina acompañado del urinario (La Fuente) que hace justo un siglo Duchamp osó exponer como obra de arte en un museo de Nueva York, cambiando el rumbo del arte.
El óleo sobre vidrio La novia desnudada por sus solteros (Duchamp) y el Cristo de San Juan de la Cruz, del extraordinario Dalí pintor, son piezas estelares en el último tramo de la exposición consagrado a los trabajos que juegan con la perspectiva y las ambigüedades de la percepción. Fue otra de las obsesiones compartidas por Salvador Dalí y Marcel Duchamp, compadres en la vida, el arte y en sus largas partidas de ajedrez, cuya insospechada relación protagoniza una de las grandes propuestas de la temporada londinse hasta el 3 de enero.
Fuente: https://elpais.com/cultura/2017/10/04/actualidad/1507102109_676477.html

domingo, 23 de julio de 2017

Quien es Banksy?????

Goldie, exgrafitero y dj de música electrónica que alcanzó renombre a finales de los años noventa, ha reavivado la teoría de que uno de los integrantes de la banda Massive Attack, Robert del Naja, es quien está detrás del seudónimo del artista callejero Banksy. En una entrevista para el podcast Distraction Pieces, el dj dijo: "Denme una tipografía, una camiseta, escribamos Banksy sobre ella y problema resuelto. Ya la podemos vender. Digo esto sin faltar al respeto a Robert, que es un artista increíble y ha conseguido darle la vuelta al mundo del arte". Después, hizo una pausa de unos segundos y volvió a hablar de música. 
El nombre de "Robert" lleva inevitablemente al de Robert del Naja, quien fue señalado en 2016 como la persona que se esconde detrás del nombre de Banksy. Goldie, que se encuentra en plena promoción de su nuevo disco, The Journey Man, es amigo del integrante de Massive Attack, que también es conocido como 3D. Ambos pintaron grafitis juntos en la década de los ochenta, cuando se movían por los mismos círculos, en Bristol. 
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El año pasado, el periodista de investigación Craig Williams publicó una investigación en Transmission Glasgow que contradecía las teorías que, desde el año 2008, apuntaban a que el autor de los grafitis aparecidos en medio mundo era el artista Robin Gunningham. Williams aseguraba que Robert del Naja es el autor de la obra de Banksy y resaltaba que, al menos una decena de veces, los grafitis coincidieron con una gira de Massive Attack. Melbourne (2003) —donde aparecieron sus obras un mes después de un concierto—, San Francisco (2010), Nueva Orleans (2008), Toronto (2010) o Boston (2010) son algunos de los lugares señalados en la investigación donde apenas transcurren unos días desde la actuación de la banda a la aparición de una obra de Banksy.
Robert del Naja comenzó como grafitero en los años ochenta, antes de formar la banda de trip-hop, y en varias ocasiones ha confirmado que es amigo de Banksy, ya que tanto el grupo de música como el artista nacieron en Bristol. El periodista que lanzó la teoría de que el miembro de Massive Attack era quien se escondía detrás del seudónimo de Banksy extendió además la idea de que podría tratarse de una obra coral. "¿Y si Banksy no fuera una sola persona? ¿Y si fuera un grupo de gente? Como un valioso trabajo colectivo, hecho a lo largo de una década", llegó a decir. 
Fuente: https://elpais.com/cultura/2017/06/24/actualidad/1498303989_954750.html

jueves, 29 de diciembre de 2016

Patrón fractal, Dalí y el parkinson en sus cuadros

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Cada pintor tiene su especial forma de pintar, de aplicar el pincel sobre el lienzo, una especie de huella que identifica sus cuadros. Un estudio con miles de obras de varios pintores contemporáneos muestra ahora que los cambios en este patrón podría servir para detectar la aparición de enfermedades neurodegenerativas años antes de que se produzca el diagnóstico médico.
A finales del siglo pasado, la revista Nature publicaba un estudio que demostraba la naturaleza fractal de la obra de Jackson Pollock. Por debajo del aparente caos de cada uno de sus cuadros había una estructura de geometría irregular que se repetía a diferentes escalas. Pocos años después, el análisis fractal se usaba por primera vez para determinar la autenticidad de varias obras atribuidas al pintor estadounidense. ¿Por qué no usar los fractales también para detectar cambios en la forma de pintar provocados por la enfermedad?
Es lo que han hecho un grupo de investigadores británicos. Han aplicado el análisis fractal a 2.092 cuadros de siete grandes pintores de arte contemporáneo, desde Claude Monet, padre del impresionismo, hasta Picasso, pasando por Willem De Kooning o el surrealista Salvador Dalí. Aunque no se trate de fractales tan evidentes como el de un helecho o el brécol romanesco, sus obras esconden patrones fractales.
"En el arte, cada pincelada individual se auto replica por todo el cuadro creando la forma, el espacio y el patrón", dice la psicóloga de la Universidad de Liverpool y coautora de este estudio, Alex Forsythe. "Como si fuera la letra del artista, pero una letra que también requiere movimientos fractales de los dedos, las manos, los brazos y, en ocasiones, de todo el cuerpo. Hemos visto que el ritmo de estos patrones fractales queda atrapado para la eternidad en los cuadros, casi como una huella genética", añade.
Estos patrones son, dice Forsythe, permanentes y van allí donde el estilo del pintor le lleve: "Picasso, por ejemplo, fue un gran experimentador y cambiaba con frecuencia su estilo artístico, pero la dimensión fractal de sus trabajos permaneció estable a lo largo de toda su vida". La estabilidad fractal que detectaron en Picasso, también la han comprobado en Chagall y en Monet. Los tres murieron de viejos, pintando hasta sus últimas días y con sus habilidades cognitivas intactas.
Sin embargo, los otros cuatro pintores que estudiaron sí presentan cambios en la dimensión fractal de su obra (ver gráfico), cambios que para los autores de esta investigación, publicada en Neuropsychology, estarían relacionados con las enfermedades que asolaron su vejez, el párkinson (en el caso de Dalí y el indio canadiense Norval Morrisseau) o el alzhéimer (De Kooning y el pintor abstracto James Brooks).
"Hemos encontrado grandes cantidades de contenido fractal en los primeros trabajos de artistas que acabaron teniendo problemas neurológicos", comenta la psicóloga británica, que vuelve a poner el ejemplo de Dalí: "Se pueden ver áreas de evidente contenido fractal en muchos de los primeros trabajos de Dalí, donde el artista usaba sus pinceladas para crear el agua, el cielo y las montañas, pero también en la curvatura de los relojes blandos [La persistencia de la memoria, pintado en 1931]. Si ampliamos la imagen, podemos ver el contenido fractal en la naturaleza repetitiva de las pinceladas".
Los autores del estudio plantean que Dalí trabajó dentro de lo que ellos llaman rango normal de su dimensión fractal hasta pasados los 50 años, cuando algo empezó a cambiar. "Los trabajos posteriores, como Retrato de mi hermano muerto, que pintó más de 30 años después [que el cuadro de los relojes], tienen zonas con repetición de patrones pero la mayor parte de su contenido ya no es fractal. Por ejemplo, áreas de puntos circulares que no son fractales, sino que siguen principios geométricos", explica Forsythe. El canadiense Norval Morrisseau presenta el mismo patrón.
"Sospecho que en la fase final de la enfermedad de Parkinson, el artista tendría dificultades para controlar el pincel y tener la delicadeza necesaria para crear contenido fractal. Pero estos cambios se pueden apreciar ya a mediados de la carrera de ambos artistas, posiblemente antes de que percibieran cualquier deterioro neurológico", asegura la investigadora británica.
En el caso del alzhéimer, los patrones de Brooks y De Kooning son similares entre sí pero diferentes de los demás. De Kooning, famoso por su grotesca serie de cuadros de mujeres, siguió pintando después de que le diagnosticaran el mal de Alzheimer, pero el contenido fractal de sus obras se redujo drásticamente desde mediana edad. Sin embargo, en los tres pintores que murieron con su mente inalterada, no aparece ninguno de estos patrones. De hecho, la dimensión fractal se enriquece a medida que envejecen.
"Esta investigación es interesante por su intento de usar un método cuantitativo, objetivo, como los fractales", opina el neurólogo del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Álvaro Sánchez. "También tiene todo el sentido la relación entre cambios en la obra y el avance de la enfermedad, pero la muestra es muy pequeña", añade.
Otro problema es el posible sesgo que pueda producirse en el hecho de que los cuatro pintores enfermos ya habían sido diagnosticados antes de estudiar la dimensión fractal de sus obras. Lo ideal habría sido al revés, usar los cuadros para diagnosticar la aparición de la enfermedad. En eso trabaja Sánchez, en la detección precoz del párkinson usando la forma de teclear como estos psicólogos han usado la forma de pintar.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/12/29/ciencia/1482994309_233792.html

sábado, 19 de noviembre de 2016

Barbara Kruger, cuando el arte cuestiona!!! (visita México)

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Algunas obras de arte no soportan el paso del tiempo, pero el trabajo de Barbara Kruger sigue estando de actualidad, los temas que trata siguen preocupando hoy en día. Feminismo, género, consumismo, poder y política son sus principales inquietudes.
Se la encasilla muchas veces en el movimiento feminista de los 70, ya que empezó haciendo piezas textiles como muchas de ellas. Pero su trabajo se acerca más al de artistas como Jenny Holzer o Martha Rosler, y su estilo está totalmente marcado por su experiencia profesional como diseñadora gráfica. Tras estudiar arte y diseño con Diane Arbus y Marvin Israel consiguió un puesto en Condé Nast, y trabajó en los departamentos de arte de diferentes revistas, de donde vienen sus influencias.
Comparte esta característica con Warhol, quien también sacó provecho de su experiencia como diseñador gráfico. De esta manera Kruger absorbió los estilos y tópicos de la utilización de la imagen y el texto en prensa para jugar con ellos y transmitirnos su mensaje. Resultan unas imágenes impactantes como las que se pueden ver en prensa o publicidad, pero conscientes de sus estereotipos, realizando una crítica a los valores que a menudo éstos realzan.
Barbara Kruger también tiene el valor de haberse distanciado del modelo de arte institucional y encerrado en sí mismo, ya que desde el principio plasmó sus obras en todo tipo de soportes y lugares para que llegasen al máximo público posible. Utilizando el lenguaje de los medios de masas crea mensajes desde otro punto de vista, a veces el opuesto, haciendo reflexionar al espectador. La apropiación de imágenes y estéticas ajenas para crear nuevos significados no era una novedad en el mundo del arte, lo vemos en artistas como Andy Warhol o Roy Litchtenstein sin ir más lejos, y sigue siendo un recurso muy utilizado. Desde cualquier punto de vista que miremos el trabajo de Barbara Kruger, incluso las obras más antiguas, aún funcionan hoy como el día en que se crearon.

Visita México

Barbara Kruger (New Jersey, 1945) pausará el ajetreo del Metro de México. Con sus frases irreverentes en gran formato, intervendrá la estación Bellas Artes del Sistema de Transporte Colectivo. Lo hará como un ejercicio de empatía entre los usuarios. Para hacer pensar en los otros. Empatía es precisamente el título del primer proyecto que realizará en México. Una invitación para reflexionar el entorno a través de palabras.
Se trata de la primera exhibición de la obra gráfica de Kruger en el México, que se podrá ver a partir del 22 en la estación del Metro. Será una intervención de oraciones impresas en blanco, negro y rojo –colores clásicos de su trabajo– que cubrirán paredes y escaleras. Envolverá así todo el espacio como lo hizo en el Metro de Londres, en las salas del museo Stedelijk en Ámsterdam y  el Museo de Arte Moderno de Oxford.
Trato de hacer trabajos que tengan relación con otros, que le hable a los otros. Son ideas que pienso en cómo cambiar el mundo y cómo el mundo nos afecta. Las ideas que estoy pensando son acerca del poder, la identidad, el ingenio, son preguntas que me hago a mí sobre nosotros quiénes somos, quién ganará la guerra, quién morirá primero, y otras”, comentó Kruger en entrevista.
La artista, quien también trabaja con anuncios electrónicos y videoinstalaciones multi canal, apuntó que en este proyecto no habrá fotografías. Pero sí busca que las frases saturen el pensamiento del espectador-usuario y ellos mismos generen escenas. Construcciones visuales que lo detengan un momento a pensar en los otros. “Sólo sugiero a la gente ciertas imágenes”, insistió. En el caso de México, su expectativa es que las personas se dispongan a mirar.
Kruger, ganadora del Premio León de Oro en la Bienal de Venecia 2005, es reconocida por irrumpir la década de los 70 con fotografías en blanco y negro de estética publicitaria y contenido crítico. A partir de imágenes obtenidas de la prensa principalmente de Estados Unidos, la artista produce collages en los que destacan frases enmarcadas en cuadros rojos.
En esas composiciones hace un análisis irónico sobre estereotipos respecto a la feminidad, el machismo, la sexualidad, el consumo en masas, la política, la religión o la discriminación racial. Y a pesar de la crudeza de sus comentarios, su obra atrapa la atención por el diseño similar al de la revistas de moda. Imágenes que parecen familiares, pero obligan a detenerse para comprender el mensaje de las oraciones enmarcadas en rojo.
Pues la obra de Kruger, como la de Andy Warhol, se caracteriza por la influencia directa del diseño gráfico. Luego de estudiar diseño en Parson’s en Nueva York, la artista trabajó en Condé Nast Publications, en la revista Mademoiselle, y pronto fue diseñadora en jefe en el departamento de arte de las revistas House and Garden y Aperture.
Quien fuera profesora de la Universidad de California aprovechó así su conocimiento técnico del diseño para incorporar en el arte provocaciones políticas, sociales, y, sobre todo, feministas. Kruger, de hecho, está enmarcada en la corriente feminista. El auge de estas imágenes fue en la década de los 80 y 90 cuando llevó las fotografías cortadas de otras publicaciones a gran escala yuxtapuestas con aforismos irónicos. Entonces pasó a las impresiones para espacios públicos.
Sus frases son de carga política impresas con el tipo de fuente Bold futura en negro, blanco y rojas; a veces verde. Colores que dijo la divierten. De las imágenes más conocidas destacan We don´t Need Another Hero: imagen de dos niñas en señal de fortaleza. También Your Body is a Battleground, en apoyo al aborto en los años 90, y I shop, therfore, I am, en contra del consumo de masas.
Hay gente que le gusta mi trabajo y a otras no. Yo lo que hago es alentar a la gente a que piense en el mundo. Si está de acuerdo o no con las ideas lo que importa es hacerse preguntas, es parte del proyecto”, agregó quien en la portada más reciente de la revista New York colocó una foto del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, y la palabra Loser.
Fuentes:
http://www.excelsior.com.mx/expresiones/2016/11/15/1128238
 https://nodisparenalartista.wordpress.com/2013/10/04/barbara-kruger/

viernes, 15 de julio de 2016

David Hockney y su mundo ‘antiselfies’


En plena era del selfie que inunda de imágenes las redes sociales, David Hockney ha decidido regresar al retrato pictórico convencido de que la cámara no puede transmitir la misma e intensa emoción. El artista británico (Bradford, Inglaterra, 1937), cuya obra ha venido experimentando en los últimos años con las nuevas tecnologías, despliega ahora en la Royal Academy londinense una colección de cuadros a modo de reflexión sobre uno de los géneros más tradicionales y sobre nuestras percepciones sobre el valor del retrato en el siglo XXI.
“Los famosos (celebrities) están hechos para la fotografía. Y yo no retrato a famosos sino a mis amigos”, ha explicado Hockney sobre ese desfile de familiares, amigos, ex parejas y estrechos colaboradores por su estudio de Los Ángeles para posar ante uno de los grandes artistas británicos vivos. De su mano ha regresado a los acrílicos después de dos décadas de experimentar con el iPhone y el iPad, aunque nunca dejara de lado los óleos y acuarelas.
La exposición 82 Retratos y Una Naturaleza Muerta, fruto del trabajo de los dos últimos dos años y medio, quizá sorprenda a algunos seguidores de un artista tan reconocido como popular. O a quienes en 2012 acudían en masa a su anterior muestra de paisajes de su Yorkshire natal, una de las más exitosas de la historia de la misma Royal Academy, con 600.000 entradas vendidas. Porque la propuesta recoge una galería de personajes poco o nada conocidos para el gran público, cada uno de ellos sentado en la misma silla y ante el mismo fondo bicolor, en una sucesion de lienzos que presentan idéntico formato (121,9 x 91,4 centímetros).
“En estos tiempos de autorretratos interminables y sin sentido (la obsesion por el selfie) es interesante lo poco que sabemos de nosotros mismos”, ha subrayado una de las modelos de Hockney y comisaria de la muestra, Edith Devaney, sobre la exploración psicológica que busca el autor en sus cuadros. Concebidos como un cuerpo único de trabajo, su ejecución respondió a una ceremonia cronometrada: todos los protagonistas, desde la madre y hermanos del pintor hasta el arquitecto Frank Gehry, pasando por el hijo pequeño de unos amigos, fueron invitados a posar durante tres días, en intensas sesiones que Hockney describe como “veinte horas de exposición” en un irónico comentario sobre la fotografía. La naturaleza muerta del título es una banqueta cubierta de frutas que ejecutó cuando uno de los convocados no llegó a la cita.
La tensión en las manos del marchante de arte y galerista Larry Gagosian denotan la impaciencia mientras Hockney perfilaba su retrato al carboncillo antes de iluminarlo con los vivos colores del acrílico. La pose extremadamente formal del hijo de 11 años de la artista Tacita Dean, Rufus, ataviado con el chaleco y la corbata típicos de los colegiales británicos, contrasta con los pantalones color rosa y corbata roja de lunares del sonriente cómico australiano Barry Humphries. Modelos jovenes con vestidos mínimos y zapatos de plataforma se exhiben junto a la seriedad del filántropo y coleccionista lord Jacob Rotschild, a todas luces demasiado alto para la silla.
Todos ellos integran el círculo más íntimo del artista y le arroparon en un momento de crisis personal y creativa. Hace tres años, y cuando ya llevaba una década reinstalado en su casa-estudio de Bradford tras la larga etapa de las piscinas luminosas de Los Ángeles, su asistente Dominc Elliott murió tras ingerir lejía en pleno éxtasis de drogas. El Hockney destrozado que decidió volver a California se fijó un día en la pose de aflicción de otro de sus colaboradores, Jean-Pierre Gonçalves, a quien acabó pintando reclinado hacia adelante, la cabeza escondida entre las manos.
Aquel episodio fue el germen de un proyecto que devuelve a Hockney a uno de los géneros que más le han interesado durante su prolífica producción, junto al de los paisajes. Mujeres y hombres, jóvenes y viejos, relajados o rígidos, sus personajes son también un reflejo de cómo nos vestimos hoy (apenas hay alguna corbata) y, sobre todo, de cómo nos mostramos a nosotros mismos. En un mercado dominado por el arte conceptual, las instalaciones, el performance o el vídeo, el artista que fuera pionero en el uso de las herramientas digitales reivindica ahora que el selfie no mató a la estrella de la pintura.
Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2016/07/01/actualidad/1467373890_560985.html